miércoles, 19 de agosto de 2009

Tererai

En 1992, Jo Luck, presidenta y activista de Heifer International, una organización de caridad basada en Arkansas que distribuye vacas, cabras y pollos a agricultores en países pobres, viajó a África. Un día se encontró sentada en el suelo con un grupo de mujeres jóvenes en una villa de Zimbawe. Una de ellas era Tererai Trent.

Al igual que muchas mujeres alrededor del mundo, ella no sabe cuando nació, y no tiene documentación de su nacimiento. Como niña, Tererai no obtuvo mayor educación formal, en parte debido a que era una niña, y se esperaba que ella hiciera tareas domésticas. Ella cuidaba ganado y atendía a sus hermanos menores. Su padre diría, enviemos nuestros hijos [varones] a la escuela, ya que ellos son los que traerán comida a la casa. El hermano de Tererai, Tinashe, fue obligado a ir a la escuela, en donde era un estudiante indiferente. Tererai rogó para que le permitieran ir a la escuela, pero no se le permitió. Tinashe traía sus libros a casa cada tarde, y Tererai se lanzaba sobre ellos, y aprendió a leer y escribir por su propia cuenta. Muy pronto estaba haciendo las tareas escolares de su hermano cada noche.

El maestro estaba intrigado, ya que Tinashe era un estudiante muy malo en clase, pero sus tareas escolares eran sobresalientes. Finalmente, el profesor se dio cuenta de que la escritura era diferente en las tareas hechas en casa y en las hechas en clase, y fustigó a Tinashe hasta que le hizo confesar la verdad. A continuación el profesor visitó al padre, le dijo que Tererai era una niño prodigio y le rogó para que le permitiera asistir a la escuela. Después de mucha discusión, el padre le permitió a Tererai asistir a la escuela durante un par de períodos escolares, pero luego la casó a la edad de casi 11 años.

El esposo de Tererai le prohibió asistir a la escuela, resintiendo su alfabetización y la golpeaba cada vez que ella intentaba practicar su lectura mirando un pedazo de algún periódico viejo. Ella odiaba su matrimonio pero no tenía escapatoria. "¿Si eres una mujer y no tienes educación, que más puedes hacer?" pregunta.

Sin embargo, cuando Jo Luck vino y habló a Tererai y otras jovenes en su villa, Luck insisitió en que las cosas no tenían que ser de esta manera. Repitió que ellas podían alcanzar sus metas, usando reiterativamente la palabra "achievable". Las mujeres captaron la repetición y le pidieron al interprete que les explicara en detalle el significado de "achievable"."¿Cuales son sus esperanzas?" preguntó ella a las mujeres, por medio del interprete. Tererai y las otras estaban perplejas por la pregunta, porque ellas en realidad no tenían ninguna esperanza. Pero Luck las presionó para que pensaran en sus sueños, y algo a la fuerza, ellas comenzaron a pensar acerca de lo que ellas querían.

Tererai tímidamente balbuceó su esperanza de obtener una educación. Luck le saltó encima y le dijo que podía lograrlo, que ella debería escribir sus metas y perseguirlas metódicamente. Después de que Luck y su grupo partieron, Tererai comenzó a estudiar por su cuenta, a escondidas de su esposo, al tiempo que cuidaba cinco hijos. A duras penas, con la ayuda de amigos, escribió sus metas en una hoja de papel: "Un día voy a ir a los Estados Unidos de América," comenzó, como primera meta. Ella añadió que obtendría un grado universitario, un grado de master y un Ph.D. - todos, sueños exquisitamente absurdos para una mujer joven, casada, que se dedicaba a cuidar cabras en Zimbawe. Pero Tererai tomó la hoja de papel y la dobló dentro de tres capas de plástico para protegerla, y la colocó en una lata vieja. Enterró la lata bajo una roca en donde ella pastaba el ganado......

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La historia de Tererai es parte del ensayo "The Women´s Crusade" publicado esta semana en el New York Times. Este ensayo ha sido adaptado del libro “Half the Sky: Turning Oppression Into Opportunity for Women Worldwide,” escrito por Nicholas D. Kristof y Sheryl WuDunn. Tal como se explica en el ensayo, el título está basado en el proverbio chino que dice: "las mujeres sostienen la mitad del cielo". Los interesados en conocer el final de la historia pueden leer el ensayo completo en el New York Times. En la actualidad Tererai está trabajando en su doctorado en la Western Michigan University.


1 comentario:

Samaro dijo...

Ojalá que Tererai haya logrado realizar su sueño.

Ha sido una historia muy bien relatada.

Saludos cordiales.