miércoles, 15 de junio de 2016

jueves, 9 de junio de 2016

9 junio 1971

En un día como hoy exactamente a esta hora,  Jorge Luis Cuellar abordaba el autobus  de la ruta Sonsonate-Santa Ana, el cual pasaba a las 5:30 p.m. por San Isidro. Los que llegamos a viajar a esta hora en esa ruta que bordea el crater del lago de Coatepeque, pienso que jamás hemos podido olvidar la experiencia. La combinación de un paisaje bello, la luz del atardecer y el misterio de la neblina que usualmente aparece durante el recorrido, y la sensación ya sea de irse acercando o irse alejando de San Isidro se combinaban para crear esa nostalgia que en mi caso ha llegado a perdurar durante casi medio siglo. Seguramente que en esos detalles  iba entretenido Jorge Luis cuando llegó el infarto. Nos queda su recuerdo, junto al de otros miembros del grupo juvenil que él organizó en aquel tiempo, y que ahora casi medio siglo después son solo memorias de tiempos mejores.


lunes, 6 de junio de 2016

El Libro de Jorge Galán



El libro "Noviembre" de Jorge Galán, un título que aparentemente casi ninguna librería de El Salvador quiere vender, es una lectura obligada, por lo menos para los que ya no éramos unos niños en noviembre de 1989. La verdad casi siempre es inconveniente, y el riesgo de buscarla es que puede ser que no nos guste o que no nos convenga. Pero ¿cuál es el miedo?

Quizas por esta razón, es que ha costado tanto que una librería venda este título aquí en El Salvador, casi como un secreto a voces. En una sociedad provincial, en la que los asesinos y algunos genocidas son recordados como personas decentes, y existen monumentos, edificios o instalaciones militares con su nombre, lo "normal" es que un escritor como Jorge Galán debe huir del país justamento después del lanzamiento del libro.


Pero ya que a pesar de todo, existe al menos una librería que se atreve a venderlo, los lectores no deberíamos tener excusa para no leerlo. Yo lo encontré la semana pasada en la Librería "La Casita" y los catorce dólares (y fracción) que me costó son la  mejor inversión en mucho tiempo [en libros por supuesto]. "Noviembre" ha sido a partir de esta semana, mi lectura mientras viajo en el autobús rumbo al trabajo.

Por lo que leido hasta este momento, Galán estaría en camino de ser uno de los escritores más representativos de esta generación,  ya que es muy joven. Como diría Don Quijote: "Si ladran es porque cabalgas". En este caso ladran [por ego o por envidia malsana] incluso algunos colegas escritores [de esos que escriben biografías de quién sea, o por encargo]. Lo mismo hicieron con Moya cuando publicó "El Asco" y se tuvo que ir huyendo a un programa de protección de intelectuales en Alemania.

"Nunca es triste la verdad" -dice Serrat- "lo que no tiene es remedio". Así son estos libros, no dejan santo con cabeza, y a lo mejor no pocos salvadoreños, quedarán en evidencia con sus hijos, por no haber contado al menos ni media verdad. Dicen que el camino del infierno está pavimentado de buenas intenciones. Pero todo tiene su tiempo como dice el Eclesiatés, y este sería el tiempo para dejar de llamar decentes a los indecentes.



jueves, 2 de junio de 2016

Otro Día en el Paraíso


https://youtu.be/gxEPV4kolz0

"It's nine o'clock on a saturday,  a regular crowd shuffles in... " cantaba Billy Joel en el estéreo del autobús de la ruta 101-D, justo antes del cruce de la Mascota con la Jerusalén. Billy Joel suena bien en cualquier lado, pero suena mucho mejor en un ambiente en el que la norma es el reggeaton a más de 105 decibelios, o un predicador fanatizado en la radio del autobús amenazando con el viejo cuento de pasarnos por fuego como en Sodoma, o todo el resto del mundo que  sube y te dice que si prefieres que te pidan o que te roben. "To be or not to be",  bonito dilema, verdad.

Por una serie de eventos que nada tiene que ver con tirar un tiro, el 101-D ha hecho tiempo  récord desde Metrocentro hasta donde nos ha alcanzado Billy Joel, haciendo escala en el show de un malabarista  con antorchas en el cruce de la Bernal con la Juan Pablo,  que cada vez que repite su acto escapa de puro milagro de morir quemado,  y apenas tiene tiempo de recoger una nada entre lo que dura el color rojo, y el siguiente verde del semáforo, tiempo que tampoco alcanza para dejar a salvo nuestro remordimiento. Doble dilema existencial para un fotógrafo: la fotografía podría haber valido la pena, pero ya casi oscurece, y estamos en un autobús en San Salvador. Aquí el miedo se puede cortar con tijeras sin filo.

Pero regresando a dónde íbamos cuando comenzó la canción del pianista, llegamos a la Jerusalén, y el motorista por fin tiene chance de quitarse un poco de estrés  metiéndole la pata al acelerador, pero se frena -qué pena por él, y qué alivio por nosotros- hay un par de pasajeros en el parque de Norman. Algo nos dice que todavía no hay que cantar victoria, lucen algo matones, similares en talla a los que se suben antes de navidad, o los jueves y viernes antes de las elecciones. Falsa alarma, hoy no será el día que en que nos asalten. El único lamento del motorista es que el gusto de acelerar ya pasó, llegamos a mi parada de autobús, y Billy Joel justamente acaba de terminar de cantar. Es tan solo un día más aquí en el paraíso.


martes, 17 de mayo de 2016