jueves, 17 de noviembre de 2016
Up
Esta noche después de la Ópera, intentaba cenar, cuando un visitante tocó tímidamente la puerta , yo intenté que se identificara, pero solo percibí un leve murmullo por respuesta, o al menos así sonaba a través de la puerta. Me animé a abrir, y era un niño bastante parecido al personaje de la película "Up" de Pixar, solo que en este caso sin vestimenta de Boy scout. Me mostró un par de variedades de café, empacado finamente, una con olor a chocolate y la otra de vainilla; y en ese momento me sentí casi como el Sr. Frederiksen, y le expliqué que yo prefería el café sin olores ni sabores. -En mi casa tengo café tradicional- respondió. En ese momento me convencí de que el personaje de la película había decidido dar un pequeño tour en el mundo real, y lo único que me salvó de comprarle la bolsita de café, fue el precio.
Ópera en el Autobús 2C
Hasta hace poco, yo pensaba que ya había visto todo lo que había que ver y oír en los autoabuses, aquí en esta ciudad; pero esta tarde-noche me sorprendieron con algo que ni en mis escenarios más optimistas, yo habría imaginado. Un tipo se subió al autobús, se presentó asimismo como amante de la música lírica -tuvo que explicar previamente a los mortales que esa es la forma culta de referirse a la ópera- en ese momento ya había captado mi atención, y acto seguido comenzó a cantar. Un par de niñas que viajaban sentadas junto a su madre, quedaron petrificadas, y a juzgar por la expresión en sus rostros, es bastante probable que hayan llegado a pensar que si movían un tan solo músculo, el encantamiento llegaría a su fin.
jueves, 10 de noviembre de 2016
So long Marianne, so long Leonard
https://www.youtube.com/playlist?list=PL25vE0Mmw-e4KAVnHzl9eJFcTBmj6JHZi
Dedicarle un par de párrafos a Leonard Cohen desde este rincón del mundo, puede sonar una idea levemente extraña, pero también aquí extrañaremos al cantautor, al poeta, y quizás sobretodo al ser humano, quién a su edad seguía susurrando, porque su voz ya no estaba para cantar y gritar sus versos, sino que apenas para emitir susurros. Pero tenía que seguir trabajando, porque su enésimo amor lo dejó levemente en la calle, y eso lo revela más humano, más vulnerable, casi uno de nosotros, los no vencedores.
El primer y más memorable recuerdo que guardo de Cohen, es el de un gentleman cantando en medio de un mar de rockeros melenudos. Su estilo impecable, el de la madurez como persona, y como artista, infaltablemente de saco y corbata, y sombrero estilo Dick Tracy, marcaba un contraste que no podía pasar desapercibido con el resto de colegas, incluso Dylan, en un mundo marcado por la informalidad. La gente como Cohen -hay que decirlo- representa una bellísima singularidad en medio del mundo de los Donalds.
Es probable que algún día los historiadores lleguen a la conclusión que los sabios del comité Nobel cometieron una especie de leve injusticia, otorgándole el Nobel a Dylan, qué mal poeta no es, pero Cohen, quién sí fue publicado como poeta, seguramente tenía méritos de sobra para eso. En todo caso, no habría podido recibirlo, ya que se nos adelantó justamente en estos días. Los cantautores extrañarán a un colega entrañable, capaz de nombrar lo innombrable. Pocos como él en nuestra lengua: Aute, podría ser....
Cuando dicen:
¡Arrepiéntete!
¡Arrepiéntete!
¡Arrepiéntete!
Me pregunto ¿qué querran decir?
LEONARD COHEN
Dedicarle un par de párrafos a Leonard Cohen desde este rincón del mundo, puede sonar una idea levemente extraña, pero también aquí extrañaremos al cantautor, al poeta, y quizás sobretodo al ser humano, quién a su edad seguía susurrando, porque su voz ya no estaba para cantar y gritar sus versos, sino que apenas para emitir susurros. Pero tenía que seguir trabajando, porque su enésimo amor lo dejó levemente en la calle, y eso lo revela más humano, más vulnerable, casi uno de nosotros, los no vencedores.
El primer y más memorable recuerdo que guardo de Cohen, es el de un gentleman cantando en medio de un mar de rockeros melenudos. Su estilo impecable, el de la madurez como persona, y como artista, infaltablemente de saco y corbata, y sombrero estilo Dick Tracy, marcaba un contraste que no podía pasar desapercibido con el resto de colegas, incluso Dylan, en un mundo marcado por la informalidad. La gente como Cohen -hay que decirlo- representa una bellísima singularidad en medio del mundo de los Donalds.
Es probable que algún día los historiadores lleguen a la conclusión que los sabios del comité Nobel cometieron una especie de leve injusticia, otorgándole el Nobel a Dylan, qué mal poeta no es, pero Cohen, quién sí fue publicado como poeta, seguramente tenía méritos de sobra para eso. En todo caso, no habría podido recibirlo, ya que se nos adelantó justamente en estos días. Los cantautores extrañarán a un colega entrañable, capaz de nombrar lo innombrable. Pocos como él en nuestra lengua: Aute, podría ser....
lunes, 7 de noviembre de 2016
jueves, 3 de noviembre de 2016
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