martes, 26 de mayo de 2026

Beatles ´65

En algún lugar de mi memoria ha quedado grabado el día en que Óscar Cabrera apareció en San Isidro con aquel disco de larga duración prestado (o regalado)  de The Beatles del cual solo recuerdo con certeza que contenía la canción "I´ll Follow the Sun" la cual desde entonces he asociado con su recuerdo. No podría decir en que año estábamos, ni como era la portada del LP, ni como nos las arreglamos para escuchar las canciones.

Los tocadiscos eran artefactos poco comunes y por eso puede resultar simpático recordar que entre los jóvenes de la Comarca se acostumbraba regalar discos de 45 RPM (que  a veces no podían ser escuchados por falta de tocadiscos). Bueno, pero en esta historia el LP era prestado o regalado y de alguna manera lo pudimos escuchar en alguno de los pocos tocadiscos disponibles en San Isidro. Mi única duda existencial es si llegué a escuchar el Beatles ´65 en casa de mi Padre.

En aquel tiempo (suponiendo que esta historia ocurrió durante la segunda mitad de los años sesenta), todavía reinaban  las canciones de Javier Solís, la Billos´s Caracas Boys y otra música de época. Recuerdo que uno de mis conocidos tarareaba "Love me  Do" cambiando la letra a San Juan de Dios. La música de Lennon, McCartney & Harrison apareció en nuestra comarca como una especie de interferencia electromagnética proveniente del mundo exterior.

El Beatles ´65 ni siquiera aparece en la discografía oficial del cuarteto, ya que su lanzamiento para el mercado estadounidense seguramente fue una decisión comercial apresurada para aprovechar el momentum de popularidad que el grupo alcanzó entre 1964 y 1965. En aquel tiempo consiguieron la hazaña de colocar simultáneamente cinco canciones en los primeros cinco lugares de las listas más importantes de EE.UU. y de mantenerlas durante un tiempo nada despreciable.

Aquel Larga Duración fue una especie de collage que combinaba canciones estaban siendo cocinadas en aquel momento, con versiones de canciones que ya habían aparecido en el "Beatles for Sale" de 1964. Es una lástima que canciones como "I Feel Fine" (La primera grabación en usar feedback), quedaron huérfanas de album. Por supuesto que esto no es nada comparado al hecho de que "Day Tripper", "Hey Jude", "Don´t Let me Down" y "The Ballad of John & Yoko" también son canciones huérfanas.

Óscar era hijo de Toña Cerna, quien pertenecía a uno de los clanes familiares más grandes de la Comarca.  En las reuniones de fin de año, siempre la mortificaban  recordando aquella vez, aquel baile  que quizás se remontaba hasta  la década de los años cincuenta. Toña Cerna, Tía Toña seguramente tenía gracia para bailar y casi siempre los interesados le hacían señas en el aire para reservar el siguiente baile mientras ella  todavía estaba ocupada bailando la pieza anterior.

Cada treinta y uno de diciembre se repetía la misma historia, la de rememorar aquella anécdota ocurrida cuando un personaje al que apodaban "Caca Seca" le hizo señas para bailar con ella la siguiente pieza o canción.  El resto es historia. Cuando otro interesado que pilló demasiado tarde también le pidió bailar la siguiente pieza, ella respondió:  - "Ya la tengo con Caca". Como decía antes, los miembros del clan Cerna repetían esta anécdota hasta el infinito y más allá.

Nuestro personaje unió su vida con una chica de San Isidro quien por  cosas del destino también se llamaba Toñita, hija de Etelvina y de Félix. Al rememorar  las imágenes fugaces de Él, de Toñita y sus hijas, uno no puede menos que pensar que la naturaleza les había agraciado físicamente en grado superlativo. Óscar era gran bailarín, tocaba guitarra y no era tan mal cantante.  Por su aspecto físico parecía más europeo o al menos más argentino que salvadoreño. De hecho, la vez que lo agarraron intentando entrar a Estados Unidos, no le creían  que era salvadoreño. 

Regresando al principio, para mí está bastante claro que no es posible escuchar aquellas canciones sin recordar nuestra tierra de infancia, los días de adolescencia y tantas complicidades compartidas durante la edad de la inocencia. Un día de noviembre de 1996 al llegar a San Isidro me encontré con la noticia que nos había dejado. A los pocos días se le unió su madre quien probablemente manejó sus fuerzas  para acompañarlo hasta al final. La vida es lo que transcurre mientras hacemos planes dice John, al final solo se trata de vivir. 

martes, 28 de abril de 2026

El Concierto

Me recuerdo que esta historia debe haber acontecido después de junio de mil novecientos setenta y uno, es decir después del fallecimiento de Jorge Luis Cuellar Aguilar, el trabajador social que llegó a San Isidro en la segunda mitad de mil novencientos setenta, contratado por los nuevos propietarios de San Isidro, la familia Mathies Regalado. Tras aquel desenlace, continuamos por inercia con las actividades del club juvenil 7-21 que Jorge Luis Cuellar Aguilar había organizado.

Fue un sábado por la mañana, en aquel tiempo estudiaba Bachillerato Industrial y regresaba a San Isidro puntualmente todos los viernes por la tarde. Las clases en el Instituto Técnico Industrial terminaban un poco después de las cuatro de la tarde. A partir de ese momento tenía los minutos contados para llegar al desvío de la Puerta Negra a tiempo para alcanzar el autobus de la ruta 209 de salía a las cinco de la tarde de Sonsonate y llegaba un poco antes de las cinco y media a la Puerta Negra.

Como decía, fue un sábado por la mañana y me encontraba en casa de mi Padre haciendo nada, cuando aparecieron los agentes de la Guardia Nacional que se encontraban destacados en San Isidro, y junto a ellos tambien se encontraba un hombre moreno, no tan alto, que aparentemente no se había afeitado, y bueno la primera impresión no fue la mejor.  Uno de los guardias  fue directo al asunto:

- Le presento al señor Tony Acosta, él quiere hacer una presentación aquí en San Isidro con el grupo de Marito Rivera.

Yo le expliqué a la delegación de  representantes de Tony Acosta, que el club 7-21 tenía el proyecto de recaudar fondos para comprar un silla de ruedas para una niña inválida que vivía en la misma calle que mi Padre, y bueno los detalles son un poco borrosos después de cincuenta y cinco años pasados desde aquella historia, pero aparentemente la iniciativa recibió el visto bueno tanto del cantante; como de los guardias. 

Así fueron los hechos que hicieron posible el concierto de Tony Acosta en San Isidro, acompañado por un músico hasta entonces no muy conocido, que no por casualidad en estos días está celebrando cincuenta y cinco años de carrera. Como decía Sergio Gallardo cada vez que presentaba al cantante en los tiempos en que hacia de conductor del  programa Exitos Musicales del canal seis los sábados por la noche en los años setenta y ochenta:

 -Aunque les duela a algunos, aquí está el mayor vendedor de discos en la historia de El Salvador.

Según me relató mi Padre, el concierto fue un éxito total, además de los de San Isidro, la gente llegó desde Santo Tomás, Las Marías, y bueno desde todas las fincas. Yo seguramente que tenía un examen o algo parecido, y no pude asistir. En aquel tiempo, la casa comunal no existía, así que posiblemente el show lo hicieron en el mercado, o en alguna de las bodegas del ingenio en la que organizaban los bailes de las fiestas patronales. 

Hasta aquí todo bien, pero los finales felices son para cuentos de hadas, y la censura tampoco los permite. Al intentar seguir el rastro del dinero del concierto, pues bueno, alguien le había echado mano y comenzaron las historias inventadas, y las mentiras no tan piadosas. No por casualidad, para salvar al presunto implicado, de manera milagrosa, el sindicato de trabajadores del ingenio decidio donar la silla de ruedas.  THE END.


lunes, 6 de abril de 2026

Me Recuerdo

Siempre hay una primera vez, aunque a veces no es lo que recordamos. En este caso, el recuerdo de aquel primer viaje  me remonta hasta un tiempo en que la calle que llega a San Isidro todavía era de tierra. Unas camionetas pequeñas y vetustas, decoradas con imitación de madera hacían el recorrido desde el desvío de la Puerta Negra. Por alguna razón quedó grabada  en mi memoria la imagen de uno de los adolescentes, casi un niño que cobraba el pasaje en estas camionetas. Algunos años después cuando estrenaron "Planet of the Apes", habría jurado que se trataba de uno de los personajes de aquella película.

En aquel tiempo, no estoy seguro si aquellos vejestorios llegaban hasta el cruce de caminos, o cruz calle como le decimos aquí, o si llegaban hasta el portón principal de la hacienda. La Clínica, la Iglesia y la Escuela eran construcciones recientes, y uno las podía ver a medida que se movía desde el cruce de caminos hasta el portón principal de la hacienda. Durante años se siguió hablando de la Escuela Vieja y la Iglesia Vieja que ya no existían cuando yo llegué por primera vez. A ambos lados de la calle principal se podían admirar filas de palmeras plantadas de manera simétrica. Yo recorrí aquel camino por primera vez acompañando a mi Mama María, hermana de mi padre.

Seguramente llegamos después de las cuatro de la tarde, el casco de la hacienda hervía de trabajadores. Los hombres de confianza llamados "mandadores" se mostraban armados hasta los dientes y al verlos ostentando cananas, pistolas y sombreros de mariachis, se podía tener la sensación de estar en una escena de una película de  la revolución mejicana. Las armas y las municiones no eran decorativas, estos personajes participaron  pistola en mano durante  la usurpación del último pedazo de tierra anexado a la hacienda a finales de los años cincuenta. Al fin y al cabo para algo "bueno" sirve la ley, y su interpretación auténtica.

La niebla del tiempo ha borrado los detalles adicionales de aquella primera vez. Ni siquiera recuerdo el momento en que nos reunimos con mi padre, ni el viaje de regreso hasta Sonsonate. En los textos, en los poemas y  en las canciones se suele hablar de imágenes poderosas. En este caso existen tres o cuatro imágenes a prueba de olvido: las pequeñas  y vetustas camionetas que llegaban a San Isidro, el cobrador niño que parecía personaje de "Planet of the Apes", las dos filas de palmeras que adornaban la calle principal y los matones armados hasta los dientes. Con la imagen de las palmeras debo confesar una duda existencial, no estoy seguro si la imagen de las palmeras se evoca desde un vehículo en marcha o caminando. Con los matones no tengo ninguna duda....  

sábado, 4 de abril de 2026

Nunca en Viernes santo

En Comala comprendí
Que al lugar donde has sido feliz
No debieras tratar de volver

SABINA

En Comala, en Macondo y también en San Isidro comprendimos que uno nunca debería intentar volver al lugar en el que ha sido feliz. Hace más de medio siglo pensábamos y afirmábamos que pasar un Viernes Santo lejos de San Isidro era la experiencia más triste que uno podría imaginar. Al final, la vida se encarga de poner las cosas en su sitio y un buen día en el noventa o en el noventa y uno, mientras salía del trabajo en la pequeña ciudad italiana de Sasso Marconi, me percaté con estupor que había pasado por alto que aquel día era nada menos que Viernes Santo. 

La magia de San Isidro, aparte de afectar solamente a los que nacieron, crecieron, o simplemente pasaron por aquí, también precisa una credulidad infinita. Cosa aparte son la caducidad temporal y las limitaciones geográficas. En aquel tiempo se decía que los que bebían agua del Corral, estaban condenados a volver y volver  hasta el final de los tiempos, quizás un poco exagerado decirlo de esa manera, pero entonces éramos jóvenes y no sabíamos que el atributo tenía caducidad, igual que la magia.

Heme aquí intentando llenar esta página en blanco mientras que la lluvia juguetona remoja la geografía del occidente salvadoreño y de paso quizás arruina los planes de fuga de incontables parejas durante la noche de Viernes Santo trazados con esmero al amparo de tradiciones inmemoriales. Está de más negar que del cambio climático y sus efectos no se salva ni el patrimonio inmaterial de la humanidad. Desde la otredad solo me queda imaginar a los que se quedaron, los que nunca se fueron, caminando bajo la lluvia mansa de abril en esta noche de viernes que sin quererlo ya es sábado.


domingo, 31 de diciembre de 2023

31 diciembre

El hecho de estar vivo te compensa de lo que te hace la vida
Rushdie

  



lunes, 24 de abril de 2023

50 años no son nada

Dago, Mercy, Wilfredo, Oscar, Claudia, Clari, Ena, Maricela, Saúl, Raúl, Lito y Carlos Alonzo.  

Esta fotografía tendrá casi medio siglo de haber sido tomada. Era una tarde de domingo y nada más. Tan solo una tarde de domingo. Entonces éramos jóvenes, pero no lo sabíamos. Tampoco sabíamos que la cámara era la botella de la canción de Jim Croce, que sirve para guardar el tiempo hasta la eternidad. Nada es igual, algunos ya no están y a lo mejor la vida vale menos que una rueda detenida. Es una pena haber perdido el camino de regreso. 


 

jueves, 6 de abril de 2023

Un Desconocido más en una Ciudad de Desconocidos Ilustres

 "Era un desconocido más en una ciudad de desconocidos ilustres". Estas palabras del Gabo serían un buen epitafio para nuestro desconocido ilustre. Yo añadiría que era un ejemplar de rara avis, de esas especies que sólo aparecen después de años de ausencia en el Campus, difícil de etiquetar en un Claustro en el que todo el mundo etiqueta a todo el mundo. Vivió incontables cierres del Campus, de todas las marcas y colores. También era una prueba viviente de que Alberti tenía toda la razón del mundo cuando afirmó: "Envejecen los ojos, pero no la mirada". Nuestro desconocido ilustre siempre tuvo la mirada joven para apreciar lo que el mundo permite apreciar. No veía la hora en la que el Joker por fin volvería a la casa de color blanco. Una prueba de que incluso los desconocidos ilustres pueden ser embaucados por personajes que ni en los Comics llegarían a ser alcaldes de Ciudad Gótica.


sábado, 31 de diciembre de 2022

La noche de San Silvestre 2022

Dejaba pasar los minutos escuchando la Radio Clásica de Nueva York, ya faltaban pocos minutos para la media noche en Nueva York y la programación estaba pensada para el coro final de la novena sinfonía iniciara justamente  cuando el reloj indicaba el nuevo año. Desde que escucho dicha radio, siempre es así, la novena de Beethoven es seleccionada por los escuchas de la WQXR como la número uno de entre una lista de más de cien obras clásicas y a menos que surja en mi tiempo un compositor más grande, así seguirá siendo.

En los años anteriores lo malo solía venir después cuando los salvacuacos se dejan ir con toda la pólvora legal o ilegal que tienen a la mano para celebrar el año nuevo. Es cosa de al menos media hora de ruido y humo que pone a prueba el sistema nervioso de humanos y animales. Entonces, como decía al principio, escuchaba resignado la Radio Clásica de Nueva York, sabiendo que una hora más tarde estallaría el pandemonium aquí en Salvacuacolandia.

Y de repente milagro, comenzó a llover cual si nunca hubiera llovido así durante la noche de San Silvestre, un santo bastante renuente a conceder milagros de acuerdo a Michael Ende, pero algo es algo. Ojalá que el milagro sea de tiempo completo y llueva hasta la una, y al menos por esta vez nos salvemos de la insensatez y de los insensatos.

    

  

viernes, 19 de noviembre de 2021

La Luna de Fellini

 



sábado, 16 de octubre de 2021

Bajo la lluvia mansa de junio

Es junio

es mil novecientos setenta y uno

hace rato que dieron las diez

mientras la lluvia mansa

repite su eterna canción

camino paso a paso

por la calle de mi pueblo 

que hace estación en casa de mi padre

a media luz de farolitos en postes oxidados

hay perros pero no hay luna

hay lluvia pero no hay cristales

hay pobres pero resisten

es tiempo de duendes en la memoria

llegas a la entrada del callejón

corres hasta la casa de tu madre

para que no te atrapen

los duendes de ayer y hoy

mientras la lluvia mansa de junio

no termina de caer en mi memoria

corre y sueña

nunca dejes de soñar

repite aquella vieja canción.


Es junio

llueve mansamente  

tu madre te espera en casa

hace rato que dieron las diez

el tiempo pasa volando

cuando charlas con Jorge Luis

no hace falta pronunciar tu nombre

pero todos saben que estoy hablando de ti.


La vida es eterna

en cinco minutos

hay lluvia en tu pelo

no mires hacia atrás

es tiempo de duendes

frente al poste de la luz

apuras el paso

llegas a la entrada del callejón

corres hasta tu casa

no miras hacia atrás

la vida es eterna

en cinco minutos

como dice la canción.


viernes, 15 de octubre de 2021

Tarde de Domingo Hace Casi 50 Años





Entonces éramos jóvenes, pero no lo sabíamos
MARIO BENEDETTI

.... Comprendí que al lugar donde has sido feliz 
No deberías tratar de volver
JOAQUIN SABINA

Miro 
el instante que ha fijado la fotografía
ríes 
con la timidez de quien le avergüenza la risa
quince años que sujeto entre mis brazos 
al compás del último disco robado
nada 
queda en ese trozo de papel, todo es alquimia
veo, 
que es la prueba más veraz de que todo es mentira
esos rostros ya no llevan nuestros nombres....
LUIS EDUARDO AUTE 

Sueña corre y sueña 
sueña y nunca dejes de soñar
sueña que algún día
tu sueño puede ser realidad
sueña que es lo menos
que puede hacer un tipo como tú
quizás no puedas lograr
lo que quieres conseguir
por eso hoy más que ayer
corre y sueña
y corre sin mirar atrás

Sueña corre y sueña
no pienses que es en vano soñar
sueña que consigues 
lo que dentro de tu mente está
sueña que hoy comienza
algo diferente en tu existir
quizás no puedas lograr
lo que quieres conseguir
por eso hoy más que ayer
corre y sueña
y corre sin mirar atrás.
LITO NEBBIA





jueves, 7 de octubre de 2021

OCTUBRE 2021

 





















sábado, 8 de mayo de 2021

Lecciones

 En la época de las repúblicas bananeras y de la guerra fría, en Europa y en otros países se decía que no resultaba tan difícil reconocer a un habitante de un país  como El Salvador  durante una conversación, ya que los que llegaban o llegábamos de estos países, de visita o exiliados, casi nunca decíamos lo que pensábamos. Estábamos tan acostumbrados a la censura, que al encontrarnos fuera del país, nos autocensurábamos.  La mayoría de mi generación, todavía se autocensura sin necesidad de salir del país.

Durante  una visita que hice a Marco Island hace casi 25 años, al final del Meeting tuve que compartir taxi desde el hotel hasta el aeropuerto con un colega gringo. En algún momento entabló conversación y preguntó acerca de la guerra y el papel de su país durante la misma. En ese momento recordé que en mi profesión los ingenieros pueden trabajar en cualquier lado, incluso en el famoso "complejo militar industrial" descrito por Eisenhower y decidí aplicar las técnicas ilustradas por Cantinflas en  "Su Excelencia", es decir hablar bastante o poco, y no decir nada.   

Venimos saliendo de un período excepcional, en el que los salvadoreños decían o decíamos lo que nos venia en gana. Al parecer, esta situación era demasiado buena para ser verdad. Las nuevas generaciones probablemente serán investidas como salvadoreños plenos cuando comiencen a saborear en carne propia las bondades de la autocracia.  Es decir, aprenderán algo que los salvadoreños más humildes han sabido desde siempre. En los regímenes autocráticos la mejor manera de sobrevivir es ver, oír y callar. 

Esta lección me la impartió un señor de San Isidro que trabajaba como caporal en el cafetal. Yo cometí la imprudencia de llevar en plena guerra a un periodista francés a visitar la hacienda. A las preguntas del periodista, el caporal se limitaba  a balbucear si o no, pero más veces no que sí. En un momento que el francés se alejó, me dijo- estos se van y lo dejan jodido a uno, yo por eso cuando me preguntan algo me hago el maje. Como diría Scorsese: Life lessons.

  

sábado, 24 de abril de 2021

24 abril

 




sábado, 17 de abril de 2021

TODAVÍA

Todavía bebo besos robados

bajo alguna luna que casi siempre es luna de día

todavía por las mañanas

busco el no tan  breve espacio 

                                                    en que Ella no está

y sin embargo

es la imagen de mi Padre

la que me revelan los espejos cada día

todo está al revés 

                            nada está al derecho

                                                                 me advierte

en la matemática del espejo

                                        y en tu matemáticas 

                                                                y en Albanta también


todavía cantamos Para la Libertad  

                                                        y Al Alba cada día más

todavía cantamos Gracias a la Vida  

                                                        Solo le pido a Dios cada día más

y aunque el ayer ya no es lo que solía ser

                                                            y Yesterday tampoco

y cada vez puede ser la última vez

                                                        y cada trago puede ser el último trago

                                                                                    todavía lloramos cuando nadie nos ve

en este diecisiete de abril 

                                            del dos mil veintiuno

                                                                                    todavía lloramos por los que ya no están.


domingo, 7 de febrero de 2021

7 febrero

 Una de las consecuencias no tan cool de la investigación histórica es que algunas veces la verdad que encontramos, no es exactamente igual a lo que ya sabíamos antes de comenzar a hurgar. A veces se trata tan solo de detalles, y para muestra  aquí está un ejemplo familiar. Se trata de la fecha de nacimiento de mi padre, la cual desde que tengo memoria hemos celebrado el 6 de febrero. Sin embargo, en el acta de nacimiento se puede leer que él nació a primera hora del 7 de febrero de 1914.


A lo mejor en este caso se trata de una interpretación de la hora -doce de la noche- que aparece en el acta. El documento establece claramente la fecha siete de febrero, pero probablemente mis abuelos le contaron otra cosa a mi padre, es decir interpretaron que se trataba de las doce de la noche del día anterior. Una posible consecuencia de esta confusión histórica es que todas las celebraciones de cumpleaños tuvieron lugar en la fecha equivocada.

Mi padre vivió casi hasta los noventa y cuatro años, sin embargo hay que decir que al menos en el universo rural de San Isidro en donde él vivió sus últimos cuarenta y cinco años [aproximadamente],  la celebración del cumpleaños no era moneda de uso corriente hasta poco tiempo atrás. Yo me atrevería a afirmar que de esos cuarenta y cinco años, al menos en unas veinte y tantas ocasiones, la fecha pasó sin pena ni gloria.

En algunas novelas como el Péndulo de Foucault, los planes de los designados para ejecutar alguna teoría de conspiración fallaron estrepitosamente debido a que no todos los involucrados interpretaron correctamente la fecha. En la novela de Eco, algunos se basaron en el calendario juliano, mientras que otros se basaron  en el calendario gregoriano. En nuestro ejemplo, aunque aparentemente la cosa no llega a tanto, en el fondo es la duda casi metafísica  acerca de  qué fecha es a las doce de la noche. Por las dudas, propongo celebrar los dos días, con aplicación inmediata.



  

miércoles, 3 de febrero de 2021

14° Celsius

 Mi Padre me comentó en más de una ocasión, que el récord histórico de baja temperatura en San Isidro era de 14° Celsius, y habría sido registrado en algún momento durante las décadas del sesenta y del setenta del siglo pasado.  En una de las paredes de la oficina de la hacienda se encontraba instalado un termómetro de mercurio de tamaño suficiente como para llamar la atención de los que visitábamos aquel local. Los registros de mi padre se basaban en las lecturas realizadas en aquel artilugio.

Los pronósticos anunciados anoche por el gurú de la televisión nacional, anunciaban un mínimo de 14° Celsius, para este día en San Salvador. Debo confesar que a la hora que me levanté, la temperatura ya pasaba de los 20° Celsius. Es inevitable pensar que una persona con la curiosidad de mi padre, habría madrugado para verificar los pronósticos, y a lo mejor este día estaría anunciando un nuevo récord de baja temperatura registrado en San Isidro.   


lunes, 1 de febrero de 2021

Pentimento

 Los primeros jóvenes  de San Isidro que yo recuerdo que intentaron hacer el viaje hacia el norte, lo hicieron a mitad de los años setenta. Entre ellos estaba Bill. Como muchos otros, no lo logró al primer intento, pero comparativamente lo logró rápidamente, ya que pasó en el segundo viaje. Otros viajeros de la misma época, lo intentaron tantas veces, que cada vez que retornaban mitad tristes, mitad alegres; la gente se refería a ellos como "los turistas". En el caso de Bill, no faltó quien celebrara su partida con alivio, exclamando -es muy puto.

La incertidumbre de aquella apuesta era tan alta, que bastaba un indicio, una corazonada para desistir. Ese fue el caso de Víctor, quien un sábado de 1977 o 1978, se encontraba en la parada de buses de San Isidro, cuando Quiñonez y Yo aparecimos, y le contamos que  íbamos camino al volcán de Santa Ana, Víctor se nos  unió en aquella expedición, y tras varias horas nos comentó que cuando lo encontramos, estaba a punto de iniciar aquella aventura. Nadie sabe a ciencia cierta, la cadena de eventos que ya no tuvieron lugar en ambas historias, tras fracasar o posponer el primer intento, especialmente en el caso de Víctor. 

En medio de las dos historias le tocó el turno a Paco. La expulsión masiva de jóvenes era irreversible, ya que la búsqueda de oportunidades era inútil y la guerra civil estaba a las puertas. En su último fin de año en San Isidro, lo encontramos a la hora de los abrazos. Por alguna razón, Saúl llevaba consigo una guitarra, y en medio de la euforia de año nuevo, Paco rompió la guitarra. Casi 20 años más tarde, durante una de sus regresos a San Isidro, Paco le llevó una guitarra nueva a Saúl. La guitarra había sido adquirida en su ciudad adoptiva, Los Ángeles.  En 1993, nos encontramos durante una visita que hice a esa ciudad, y tuvo la generosidad de mostrarme Los Ángeles lo mejor que pudo, y pude encontrar a otros de mi generación que se habían establecido allí.   

En los años ochenta y noventa, el viaje se hizo cada vez más difícil, y aparecieron nuevos peligros. Además de tener que evadir a las autoridades en el lado estadounidense de esta historia, la diferencia entre los coyotes y las redes criminales que operaban en la ruta se hizo cada vez más difusa. En esas condiciones le tocó hacer aquel recorrido a Óscar. En algún momento de la década de los noventa, él me relató los interrogatorios   a los que fue sometido cuando lo agarraron al intentar cruzar la frontera, o cuando ya había cruzado. Día tras día, diferentes interrogadores le hacían las mismas preguntas probando la consistencia de su historia. Entre varios policías buenos, y varios no tan buenos, apareció uno que le dijo -Tú no eres salvadoreño.

La realidad es que Óscar, igual que muchos de los Cerna de San Isidro, no tenía mucho en común con el estereotipo de salvadoreño, pues sus ojos eran de un color bastante singular entre gris y verde, con un tono dominante que cambiaba durante el día.  Cuando era más joven, aquella había sido una de sus cartas más valiosas a la hora de conocer chicas, pero en  aquellas circunstancias sus rasgos físicos lo volvían sospechoso a los ojos de sus interrogadores no solo acerca de su verdadero origen,  sino que  sobre todo de que su propósito era muy distinto al de un simple migrante. Hay que recordar que la guerra de las drogas ya se encontraba en pleno auge en la zona fronteriza entre México y su vecino del norte. 

Al transcurrir los días, Óscar se comenzó a preocupar, ya que al resto de los que habían caído en la misma redada, ya los habían deportado, o los habían enviado a otro lugar si tenían cuentas pendientes. Así las cosas, un día lo llevaron a una sala en la cual habían colocado un mapa muy detallado de El Salvador, y comenzaron a cuestionarlo con preguntas acerca de la geografía de nuestro país, que para cualquier  salvadoreño con educación básica resultaban más que triviales. No recuerdo exactamente [basado en su relato], si el interrogador le pidió señalar San Isidro, lo que si recuerdo es que le preguntaron cuál era la cabecera del departamento de Chalatenango. Óscar respondió -Chalatenango- por supuesto y señaló correctamente su posición en el mapa.  

Aquel relato surgió en la que debe haber sido una de nuestras últimas conversaciones. En noviembre de 1996, tras regresar de un viaje en el que visité Denver, me enteré  durante una visita a San Isidro que Óscar se nos había adelantado. Unas pocas semanas antes de morir, él visitó la casa de mi padre en San Isidro y  pidió que me entregaran un árbol de limón que deseaba regalarme. Una de las amarguras más amargas es no poder despedir a nuestros cómplices  o camaradas de aquel tiempo irrepetible que es la adolescencia como es debido. Los años no han hecho más que confirmar que la gracia que la mayoría de mortales experimentamos apenas como pinceladas efímeras, para otros en cambio es un pentimento inacabable, capa tras capa siempre con gracia.  Así recuerdo a Óscar.



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Pentimento: esta palabra no aparece en el diccionario de la Real Academia, pero en el mundo de la pintura significa una pintura oculta debajo de otra pintura. La palabra original viene del italiano y significa arrepentimiento. En inglés el Cambridge Dictionary define pentimento como "una marca dejada por una pintura anterior que muestra en donde un artista ha realzado cambios" .


viernes, 29 de enero de 2021

Dinosaurios en Macondo

 Cuando los habitantes de Macondo despertaron de la enfermedad del sueño, los pasteles de cumpledías  se ordenaban por facebook, las pupusas por whatsapp y los "you are fired" por tweeter......

miércoles, 27 de enero de 2021

27 de enero: día del nacimiento de Mozart

 



Al menos en lo que a la música se refiere, Mozart es el más grande niño prodigio de todos los tiempos. Se dice que compuso la música de "Estrellita brilla estrellita"  cuando tenía menos de 5 años. Nosotros conocimos la música en un anuncio de aspirinitas hace más de 40 años. Para cuando Mozart llegó a los doce años,  ya había escrito conciertos para una variedad de instrumentos, sinfonías y óperas. La parte injusta de la historia es que aparentemente su hermana NannerI era tan talentosa como el pequeño Wolfgang, pero Leopold Mozart, padre de ambos,  decidió apostar por el hijo varón.

Algunos de los malentendidos acerca de la historia de Mozart que han llegado hasta nuestros oídos mortales contemporáneos, tienen su origen en el film "Amadeus" de mediados de los años ochenta, el cual según los entendidos carece de exactitud histórica, especialmente en lo relacionado a la supuesta envidia de Antonio Salieri, y como ésta envidia habría provocado que Salieri desde su posición de compositor de la corte hiciera que la vida profesional de Mozart en Viena fuera miserable, al punto de envenenarlo.

A pesar de todo, "Amadeus" puso de moda a Mozart entre los no conocedores, y el soundtrack a cargo de la Academy de Saint Martin in the Fields dirigida por Neville Mariner es una maravilla. Algunos años más tarde, cuando se cumplieron 200 años de la muerte de Mozart en 1991, la compañía Phillips se embarcó en un proyecto ambicioso al publicar una colección completa con todas las composiciones del pequeño Wolfie. Algunas piezas fueron grabadas por primera vez, ya que Phillips compró algunas partituras originales en subastas con la intención expresa de incluir todo el universo mozartiano en aquella colección de nada menos que 180 discos compactos (en 1991 se anunció una colección con 600 discos compactos).

Cuando se celebró aquel aniversario, yo vivía en Bologna, y por supuesto que era consciente que la colección completa de Mozart, publicada por Phillips, estaba fuera del alcance de la mayoría de mortales. Se trataba de una colección para conservatorios, radios culturales, o cualquiera que tuviera varios miles de dolares para comprar discos.   Afortunadamente Phillips editó una mini colección de cinco discos compactos, para amantes de la música clásica con presupuesto limitado. En un viaje que hice a Toronto en 1992, encontré "The Mozart Experience". La compré sin dudarlo ni un milisegundo, y sujeté la cajita de discos con el mismo celo con el que los jugadores de futbol americano protegen el balón mientras corren rumbo a la meta.

Durante mis años en el Bolognese, uno de mis colegas profesionales me contó que él formaba parte de un grupo de aficionados a la música coral, que desde niños mantenían relación con la parroquia de  Bologna en la que habían crecido. Durante  casi todo el año, ensayaban cada viernes por la noche El Requiem de Mozart, con el propósito de interpretar dicha pieza en navidad. El director del coro, era el cura de la iglesia, quien en razón de su edad, ya no escuchaba muy bien, y después de cada ensayo les decía -Muchachos, ustedes cada día cantan mejor. Por suerte Bologna no solo tenía malos cantantes, sino que entre otras cosas existía una sucursal de Ricordi, la casa editora en la que Verdi registró sus partituras. Además, los boloñeses se jactaban de que Mozart fue enviado a estudiar a Bologna y había aplazado.    


Una de las pocas razones por las que lamento que la vida humana sea tan corta es que no hay tiempo para conocer y escuchar toda la música clásica que ha sido escrita. Ni siquiera queda tiempo para conocer lo que Mozart escribió en los apenas 35 años que vivió. Sin mencionar a Bach o Beethoven.  Por ejemplo, si uno busca "Wolfgang Amadeus Mozart" en Spotify, lo que aparece como repuesta es intimidante. Por lo demás el mundo es como es, y cada día un poco más. Con algo de suerte, dentro de 200 años, queda por ver si alguien escuchará todavía las canciones de Lennon & McCartney, y de otros grandes músicos populares. Los clásicos ya pasaron esa prueba.