En algún lugar de mi memoria ha quedado grabado el día en que Óscar Cabrera apareció en San Isidro con aquel disco de larga duración prestado (o regalado) de The Beatles del cual solo recuerdo con certeza que contenía la canción "I´ll Follow the Sun" la cual desde entonces he asociado con su recuerdo. No podría decir en que año estábamos, ni como era la portada del LP, ni como nos las arreglamos para escuchar las canciones.
martes, 26 de mayo de 2026
Beatles ´65
martes, 28 de abril de 2026
El Concierto
Me recuerdo que esta historia debe haber acontecido después de junio de mil novecientos setenta y uno, es decir después del fallecimiento de Jorge Luis Cuellar Aguilar, el trabajador social que llegó a San Isidro en la segunda mitad de mil novencientos setenta, contratado por los nuevos propietarios de San Isidro, la familia Mathies Regalado. Tras aquel desenlace, continuamos por inercia con las actividades del club juvenil 7-21 que Jorge Luis Cuellar Aguilar había organizado.
Fue un sábado por la mañana, en aquel tiempo estudiaba Bachillerato Industrial y regresaba a San Isidro puntualmente todos los viernes por la tarde. Las clases en el Instituto Técnico Industrial terminaban un poco después de las cuatro de la tarde. A partir de ese momento tenía los minutos contados para llegar al desvío de la Puerta Negra a tiempo para alcanzar el autobus de la ruta 209 de salía a las cinco de la tarde de Sonsonate y llegaba un poco antes de las cinco y media a la Puerta Negra.
Como decía, fue un sábado por la mañana y me encontraba en casa de mi Padre haciendo nada, cuando aparecieron los agentes de la Guardia Nacional que se encontraban destacados en San Isidro, y junto a ellos tambien se encontraba un hombre moreno, no tan alto, que aparentemente no se había afeitado, y bueno la primera impresión no fue la mejor. Uno de los guardias fue directo al asunto:
- Le presento al señor Tony Acosta, él quiere hacer una presentación aquí en San Isidro con el grupo de Marito Rivera.
Yo le expliqué a la delegación de representantes de Tony Acosta, que el club 7-21 tenía el proyecto de recaudar fondos para comprar un silla de ruedas para una niña inválida que vivía en la misma calle que mi Padre, y bueno los detalles son un poco borrosos después de cincuenta y cinco años pasados desde aquella historia, pero aparentemente la iniciativa recibió el visto bueno tanto del cantante; como de los guardias.
Así fueron los hechos que hicieron posible el concierto de Tony Acosta en San Isidro, acompañado por un músico hasta entonces no muy conocido, que no por casualidad en estos días está celebrando cincuenta y cinco años de carrera. Como decía Sergio Gallardo cada vez que presentaba al cantante en los tiempos en que hacia de conductor del programa Exitos Musicales del canal seis los sábados por la noche en los años setenta y ochenta:
-Aunque les duela a algunos, aquí está el mayor vendedor de discos en la historia de El Salvador.
Según me relató mi Padre, el concierto fue un éxito total, además de los de San Isidro, la gente llegó desde Santo Tomás, Las Marías, y bueno desde todas las fincas. Yo seguramente que tenía un examen o algo parecido, y no pude asistir. En aquel tiempo, la casa comunal no existía, así que posiblemente el show lo hicieron en el mercado, o en alguna de las bodegas del ingenio en la que organizaban los bailes de las fiestas patronales.
Hasta aquí todo bien, pero los finales felices son para cuentos de hadas, y la censura tampoco los permite. Al intentar seguir el rastro del dinero del concierto, pues bueno, alguien le había echado mano y comenzaron las historias inventadas, y las mentiras no tan piadosas. No por casualidad, para salvar al presunto implicado, de manera milagrosa, el sindicato de trabajadores del ingenio decidio donar la silla de ruedas. THE END.
lunes, 6 de abril de 2026
Me Recuerdo
Siempre hay una primera vez, aunque a veces no es lo que recordamos. En este caso, el recuerdo de aquel primer viaje me remonta hasta un tiempo en que la calle que llega a San Isidro todavía era de tierra. Unas camionetas pequeñas y vetustas, decoradas con imitación de madera hacían el recorrido desde el desvío de la Puerta Negra. Por alguna razón quedó grabada en mi memoria la imagen de uno de los adolescentes, casi un niño que cobraba el pasaje en estas camionetas. Algunos años después cuando estrenaron "Planet of the Apes", habría jurado que se trataba de uno de los personajes de aquella película.
En aquel tiempo, no estoy seguro si aquellos vejestorios llegaban hasta el cruce de caminos, o cruz calle como le decimos aquí, o si llegaban hasta el portón principal de la hacienda. La Clínica, la Iglesia y la Escuela eran construcciones recientes, y uno las podía ver a medida que se movía desde el cruce de caminos hasta el portón principal de la hacienda. Durante años se siguió hablando de la Escuela Vieja y la Iglesia Vieja que ya no existían cuando yo llegué por primera vez. A ambos lados de la calle principal se podían admirar filas de palmeras plantadas de manera simétrica. Yo recorrí aquel camino por primera vez acompañando a mi Mama María, hermana de mi padre.
Seguramente llegamos después de las cuatro de la tarde, el casco de la hacienda hervía de trabajadores. Los hombres de confianza llamados "mandadores" se mostraban armados hasta los dientes y al verlos ostentando cananas, pistolas y sombreros de mariachis, se podía tener la sensación de estar en una escena de una película de la revolución mejicana. Las armas y las municiones no eran decorativas, estos personajes participaron pistola en mano durante la usurpación del último pedazo de tierra anexado a la hacienda a finales de los años cincuenta. Al fin y al cabo para algo "bueno" sirve la ley, y su interpretación auténtica.
La niebla del tiempo ha borrado los detalles adicionales de aquella primera vez. Ni siquiera recuerdo el momento en que nos reunimos con mi padre, ni el viaje de regreso hasta Sonsonate. En los textos, en los poemas y en las canciones se suele hablar de imágenes poderosas. En este caso existen tres o cuatro imágenes a prueba de olvido: las pequeñas y vetustas camionetas que llegaban a San Isidro, el cobrador niño que parecía personaje de "Planet of the Apes", las dos filas de palmeras que adornaban la calle principal y los matones armados hasta los dientes. Con la imagen de las palmeras debo confesar una duda existencial, no estoy seguro si la imagen de las palmeras se evoca desde un vehículo en marcha o caminando. Con los matones no tengo ninguna duda....
sábado, 4 de abril de 2026
Nunca en Viernes santo
SABINA
En Comala, en Macondo y también en San Isidro comprendimos que uno nunca debería intentar volver al lugar en el que ha sido feliz. Hace más de medio siglo pensábamos y afirmábamos que pasar un Viernes Santo lejos de San Isidro era la experiencia más triste que uno podría imaginar. Al final, la vida se encarga de poner las cosas en su sitio y un buen día en el noventa o en el noventa y uno, mientras salía del trabajo en la pequeña ciudad italiana de Sasso Marconi, me percaté con estupor que había pasado por alto que aquel día era nada menos que Viernes Santo.
La magia de San Isidro, aparte de afectar solamente a los que nacieron, crecieron, o simplemente pasaron por aquí, también precisa una credulidad infinita. Cosa aparte son la caducidad temporal y las limitaciones geográficas. En aquel tiempo se decía que los que bebían agua del Corral, estaban condenados a volver y volver hasta el final de los tiempos, quizás un poco exagerado decirlo de esa manera, pero entonces éramos jóvenes y no sabíamos que el atributo tenía caducidad, igual que la magia.
Heme aquí intentando llenar esta página en blanco mientras que la lluvia juguetona remoja la geografía del occidente salvadoreño y de paso quizás arruina los planes de fuga de incontables parejas durante la noche de Viernes Santo trazados con esmero al amparo de tradiciones inmemoriales. Está de más negar que del cambio climático y sus efectos no se salva ni el patrimonio inmaterial de la humanidad. Desde la otredad solo me queda imaginar a los que se quedaron, los que nunca se fueron, caminando bajo la lluvia mansa de abril en esta noche de viernes que sin quererlo ya es sábado.
domingo, 31 de diciembre de 2023
lunes, 24 de abril de 2023
50 años no son nada
Esta fotografía tendrá casi medio siglo de haber sido tomada. Era una tarde de domingo y nada más. Tan solo una tarde de domingo. Entonces éramos jóvenes, pero no lo sabíamos. Tampoco sabíamos que la cámara era la botella de la canción de Jim Croce, que sirve para guardar el tiempo hasta la eternidad. Nada es igual, algunos ya no están y a lo mejor la vida vale menos que una rueda detenida. Es una pena haber perdido el camino de regreso.
jueves, 6 de abril de 2023
Un Desconocido más en una Ciudad de Desconocidos Ilustres
"Era un desconocido más en una ciudad de desconocidos ilustres". Estas palabras del Gabo serían un buen epitafio para nuestro desconocido ilustre. Yo añadiría que era un ejemplar de rara avis, de esas especies que sólo aparecen después de años de ausencia en el Campus, difícil de etiquetar en un Claustro en el que todo el mundo etiqueta a todo el mundo. Vivió incontables cierres del Campus, de todas las marcas y colores. También era una prueba viviente de que Alberti tenía toda la razón del mundo cuando afirmó: "Envejecen los ojos, pero no la mirada". Nuestro desconocido ilustre siempre tuvo la mirada joven para apreciar lo que el mundo permite apreciar. No veía la hora en la que el Joker por fin volvería a la casa de color blanco. Una prueba de que incluso los desconocidos ilustres pueden ser embaucados por personajes que ni en los Comics llegarían a ser alcaldes de Ciudad Gótica.
sábado, 31 de diciembre de 2022
La noche de San Silvestre 2022
Dejaba pasar los minutos escuchando la Radio Clásica de Nueva York, ya faltaban pocos minutos para la media noche en Nueva York y la programación estaba pensada para el coro final de la novena sinfonía iniciara justamente cuando el reloj indicaba el nuevo año. Desde que escucho dicha radio, siempre es así, la novena de Beethoven es seleccionada por los escuchas de la WQXR como la número uno de entre una lista de más de cien obras clásicas y a menos que surja en mi tiempo un compositor más grande, así seguirá siendo.
En los años anteriores lo malo solía venir después cuando los salvacuacos se dejan ir con toda la pólvora legal o ilegal que tienen a la mano para celebrar el año nuevo. Es cosa de al menos media hora de ruido y humo que pone a prueba el sistema nervioso de humanos y animales. Entonces, como decía al principio, escuchaba resignado la Radio Clásica de Nueva York, sabiendo que una hora más tarde estallaría el pandemonium aquí en Salvacuacolandia.
Y de repente milagro, comenzó a llover cual si nunca hubiera llovido así durante la noche de San Silvestre, un santo bastante renuente a conceder milagros de acuerdo a Michael Ende, pero algo es algo. Ojalá que el milagro sea de tiempo completo y llueva hasta la una, y al menos por esta vez nos salvemos de la insensatez y de los insensatos.
viernes, 19 de noviembre de 2021
sábado, 16 de octubre de 2021
Bajo la lluvia mansa de junio
Es junio
es mil novecientos setenta y uno
hace rato que dieron las diez
mientras la lluvia mansa
repite su eterna canción
camino paso a paso
por la calle de mi pueblo
que hace estación en casa de mi padre
a media luz de farolitos en postes oxidados
hay perros pero no hay luna
hay lluvia pero no hay cristales
hay pobres pero resisten
es tiempo de duendes en la memoria
llegas a la entrada del callejón
corres hasta la casa de tu madre
para que no te atrapen
los duendes de ayer y hoy
mientras la lluvia mansa de junio
no termina de caer en mi memoria
corre y sueña
nunca dejes de soñar
repite aquella vieja canción.
Es junio
llueve mansamente
tu madre te espera en casa
hace rato que dieron las diez
el tiempo pasa volando
cuando charlas con Jorge Luis
no hace falta pronunciar tu nombre
pero todos saben que estoy hablando de ti.
La vida es eterna
en cinco minutos
hay lluvia en tu pelo
no mires hacia atrás
es tiempo de duendes
frente al poste de la luz
apuras el paso
llegas a la entrada del callejón
corres hasta tu casa
no miras hacia atrás
la vida es eterna
en cinco minutos
como dice la canción.
viernes, 15 de octubre de 2021
Tarde de Domingo Hace Casi 50 Años
Entonces éramos jóvenes, pero no lo sabíamos
jueves, 7 de octubre de 2021
sábado, 8 de mayo de 2021
Lecciones
En la época de las repúblicas bananeras y de la guerra fría, en Europa y en otros países se decía que no resultaba tan difícil reconocer a un habitante de un país como El Salvador durante una conversación, ya que los que llegaban o llegábamos de estos países, de visita o exiliados, casi nunca decíamos lo que pensábamos. Estábamos tan acostumbrados a la censura, que al encontrarnos fuera del país, nos autocensurábamos. La mayoría de mi generación, todavía se autocensura sin necesidad de salir del país.
Durante una visita que hice a Marco Island hace casi 25 años, al final del Meeting tuve que compartir taxi desde el hotel hasta el aeropuerto con un colega gringo. En algún momento entabló conversación y preguntó acerca de la guerra y el papel de su país durante la misma. En ese momento recordé que en mi profesión los ingenieros pueden trabajar en cualquier lado, incluso en el famoso "complejo militar industrial" descrito por Eisenhower y decidí aplicar las técnicas ilustradas por Cantinflas en "Su Excelencia", es decir hablar bastante o poco, y no decir nada.
Venimos saliendo de un período excepcional, en el que los salvadoreños decían o decíamos lo que nos venia en gana. Al parecer, esta situación era demasiado buena para ser verdad. Las nuevas generaciones probablemente serán investidas como salvadoreños plenos cuando comiencen a saborear en carne propia las bondades de la autocracia. Es decir, aprenderán algo que los salvadoreños más humildes han sabido desde siempre. En los regímenes autocráticos la mejor manera de sobrevivir es ver, oír y callar.
Esta lección me la impartió un señor de San Isidro que trabajaba como caporal en el cafetal. Yo cometí la imprudencia de llevar en plena guerra a un periodista francés a visitar la hacienda. A las preguntas del periodista, el caporal se limitaba a balbucear si o no, pero más veces no que sí. En un momento que el francés se alejó, me dijo- estos se van y lo dejan jodido a uno, yo por eso cuando me preguntan algo me hago el maje. Como diría Scorsese: Life lessons.
sábado, 24 de abril de 2021
sábado, 17 de abril de 2021
TODAVÍA
Todavía bebo besos robados
bajo alguna luna que casi siempre es luna de día
todavía por las mañanas
busco el no tan breve espacio
en que Ella no está
y sin embargo
es la imagen de mi Padre
la que me revelan los espejos cada día
todo está al revés
nada está al derecho
me advierte
y en tu matemáticas
y en Albanta también
todavía cantamos Para la Libertad
y Al Alba cada día más
todavía cantamos Gracias a la Vida
y Solo le pido a Dios cada día más
y Yesterday tampoco
y cada vez puede ser la última vez
y cada trago puede ser el último trago
todavía lloramos cuando nadie nos ve
en este diecisiete de abril
del dos mil veintiuno
domingo, 7 de febrero de 2021
7 febrero
Una de las consecuencias no tan cool de la investigación histórica es que algunas veces la verdad que encontramos, no es exactamente igual a lo que ya sabíamos antes de comenzar a hurgar. A veces se trata tan solo de detalles, y para muestra aquí está un ejemplo familiar. Se trata de la fecha de nacimiento de mi padre, la cual desde que tengo memoria hemos celebrado el 6 de febrero. Sin embargo, en el acta de nacimiento se puede leer que él nació a primera hora del 7 de febrero de 1914.
Mi padre vivió casi hasta los noventa y cuatro años, sin embargo hay que decir que al menos en el universo rural de San Isidro en donde él vivió sus últimos cuarenta y cinco años [aproximadamente], la celebración del cumpleaños no era moneda de uso corriente hasta poco tiempo atrás. Yo me atrevería a afirmar que de esos cuarenta y cinco años, al menos en unas veinte y tantas ocasiones, la fecha pasó sin pena ni gloria.
En algunas novelas como el Péndulo de Foucault, los planes de los designados para ejecutar alguna teoría de conspiración fallaron estrepitosamente debido a que no todos los involucrados interpretaron correctamente la fecha. En la novela de Eco, algunos se basaron en el calendario juliano, mientras que otros se basaron en el calendario gregoriano. En nuestro ejemplo, aunque aparentemente la cosa no llega a tanto, en el fondo es la duda casi metafísica acerca de qué fecha es a las doce de la noche. Por las dudas, propongo celebrar los dos días, con aplicación inmediata.
miércoles, 3 de febrero de 2021
14° Celsius
Mi Padre me comentó en más de una ocasión, que el récord histórico de baja temperatura en San Isidro era de 14° Celsius, y habría sido registrado en algún momento durante las décadas del sesenta y del setenta del siglo pasado. En una de las paredes de la oficina de la hacienda se encontraba instalado un termómetro de mercurio de tamaño suficiente como para llamar la atención de los que visitábamos aquel local. Los registros de mi padre se basaban en las lecturas realizadas en aquel artilugio.
Los pronósticos anunciados anoche por el gurú de la televisión nacional, anunciaban un mínimo de 14° Celsius, para este día en San Salvador. Debo confesar que a la hora que me levanté, la temperatura ya pasaba de los 20° Celsius. Es inevitable pensar que una persona con la curiosidad de mi padre, habría madrugado para verificar los pronósticos, y a lo mejor este día estaría anunciando un nuevo récord de baja temperatura registrado en San Isidro.
lunes, 1 de febrero de 2021
Pentimento
Los primeros jóvenes de San Isidro que yo recuerdo que intentaron hacer el viaje hacia el norte, lo hicieron a mitad de los años setenta. Entre ellos estaba Bill. Como muchos otros, no lo logró al primer intento, pero comparativamente lo logró rápidamente, ya que pasó en el segundo viaje. Otros viajeros de la misma época, lo intentaron tantas veces, que cada vez que retornaban mitad tristes, mitad alegres; la gente se refería a ellos como "los turistas". En el caso de Bill, no faltó quien celebrara su partida con alivio, exclamando -es muy puto.
La incertidumbre de aquella apuesta era tan alta, que bastaba un indicio, una corazonada para desistir. Ese fue el caso de Víctor, quien un sábado de 1977 o 1978, se encontraba en la parada de buses de San Isidro, cuando Quiñonez y Yo aparecimos, y le contamos que íbamos camino al volcán de Santa Ana, Víctor se nos unió en aquella expedición, y tras varias horas nos comentó que cuando lo encontramos, estaba a punto de iniciar aquella aventura. Nadie sabe a ciencia cierta, la cadena de eventos que ya no tuvieron lugar en ambas historias, tras fracasar o posponer el primer intento, especialmente en el caso de Víctor.
En medio de las dos historias le tocó el turno a Paco. La expulsión masiva de jóvenes era irreversible, ya que la búsqueda de oportunidades era inútil y la guerra civil estaba a las puertas. En su último fin de año en San Isidro, lo encontramos a la hora de los abrazos. Por alguna razón, Saúl llevaba consigo una guitarra, y en medio de la euforia de año nuevo, Paco rompió la guitarra. Casi 20 años más tarde, durante una de sus regresos a San Isidro, Paco le llevó una guitarra nueva a Saúl. La guitarra había sido adquirida en su ciudad adoptiva, Los Ángeles. En 1993, nos encontramos durante una visita que hice a esa ciudad, y tuvo la generosidad de mostrarme Los Ángeles lo mejor que pudo, y pude encontrar a otros de mi generación que se habían establecido allí.
En los años ochenta y noventa, el viaje se hizo cada vez más difícil, y aparecieron nuevos peligros. Además de tener que evadir a las autoridades en el lado estadounidense de esta historia, la diferencia entre los coyotes y las redes criminales que operaban en la ruta se hizo cada vez más difusa. En esas condiciones le tocó hacer aquel recorrido a Óscar. En algún momento de la década de los noventa, él me relató los interrogatorios a los que fue sometido cuando lo agarraron al intentar cruzar la frontera, o cuando ya había cruzado. Día tras día, diferentes interrogadores le hacían las mismas preguntas probando la consistencia de su historia. Entre varios policías buenos, y varios no tan buenos, apareció uno que le dijo -Tú no eres salvadoreño.
La realidad es que Óscar, igual que muchos de los Cerna de San Isidro, no tenía mucho en común con el estereotipo de salvadoreño, pues sus ojos eran de un color bastante singular entre gris y verde, con un tono dominante que cambiaba durante el día. Cuando era más joven, aquella había sido una de sus cartas más valiosas a la hora de conocer chicas, pero en aquellas circunstancias sus rasgos físicos lo volvían sospechoso a los ojos de sus interrogadores no solo acerca de su verdadero origen, sino que sobre todo de que su propósito era muy distinto al de un simple migrante. Hay que recordar que la guerra de las drogas ya se encontraba en pleno auge en la zona fronteriza entre México y su vecino del norte.
Al transcurrir los días, Óscar se comenzó a preocupar, ya que al resto de los que habían caído en la misma redada, ya los habían deportado, o los habían enviado a otro lugar si tenían cuentas pendientes. Así las cosas, un día lo llevaron a una sala en la cual habían colocado un mapa muy detallado de El Salvador, y comenzaron a cuestionarlo con preguntas acerca de la geografía de nuestro país, que para cualquier salvadoreño con educación básica resultaban más que triviales. No recuerdo exactamente [basado en su relato], si el interrogador le pidió señalar San Isidro, lo que si recuerdo es que le preguntaron cuál era la cabecera del departamento de Chalatenango. Óscar respondió -Chalatenango- por supuesto y señaló correctamente su posición en el mapa.
Aquel relato surgió en la que debe haber sido una de nuestras últimas conversaciones. En noviembre de 1996, tras regresar de un viaje en el que visité Denver, me enteré durante una visita a San Isidro que Óscar se nos había adelantado. Unas pocas semanas antes de morir, él visitó la casa de mi padre en San Isidro y pidió que me entregaran un árbol de limón que deseaba regalarme. Una de las amarguras más amargas es no poder despedir a nuestros cómplices o camaradas de aquel tiempo irrepetible que es la adolescencia como es debido. Los años no han hecho más que confirmar que la gracia que la mayoría de mortales experimentamos apenas como pinceladas efímeras, para otros en cambio es un pentimento inacabable, capa tras capa siempre con gracia. Así recuerdo a Óscar.
_________________________________________________________________________________
Pentimento: esta palabra no aparece en el diccionario de la Real Academia, pero en el mundo de la pintura significa una pintura oculta debajo de otra pintura. La palabra original viene del italiano y significa arrepentimiento. En inglés el Cambridge Dictionary define pentimento como "una marca dejada por una pintura anterior que muestra en donde un artista ha realzado cambios" .
viernes, 29 de enero de 2021
Dinosaurios en Macondo
Cuando los habitantes de Macondo despertaron de la enfermedad del sueño, los pasteles de cumpledías se ordenaban por facebook, las pupusas por whatsapp y los "you are fired" por tweeter......
miércoles, 27 de enero de 2021
27 de enero: día del nacimiento de Mozart








