"Era un desconocido más en una ciudad de desconocidos ilustres". Estas palabras del Gabo serían un buen epitafio para nuestro desconocido ilustre. Yo añadiría que era un ejemplar de rara avis, de esas especies que sólo aparecen después de años de ausencia en el Campus, difícil de etiquetar en un Claustro en el que todo el mundo etiqueta a todo el mundo. Vivió incontables cierres del Campus, de todas las marcas y colores. También era una prueba viviente de que Alberti tenía toda la razón del mundo cuando afirmó: "Envejecen los ojos, pero no la mirada". Nuestro desconocido ilustre siempre tuvo la mirada joven para apreciar lo que el mundo permite apreciar. No veía la hora en la que el Joker por fin volvería a la casa de color blanco. Una prueba de que incluso los desconocidos ilustres pueden ser embaucados por personajes que ni en los Comics llegarían a ser alcaldes de Ciudad Gótica.
jueves, 6 de abril de 2023
sábado, 31 de diciembre de 2022
La noche de San Silvestre 2022
Dejaba pasar los minutos escuchando la Radio Clásica de Nueva York, ya faltaban pocos minutos para la media noche en Nueva York y la programación estaba pensada para el coro final de la novena sinfonía iniciara justamente cuando el reloj indicaba el nuevo año. Desde que escucho dicha radio, siempre es así, la novena de Beethoven es seleccionada por los escuchas de la WQXR como la número uno de entre una lista de más de cien obras clásicas y a menos que surja en mi tiempo un compositor más grande, así seguirá siendo.
En los años anteriores lo malo solía venir después cuando los salvacuacos se dejan ir con toda la pólvora legal o ilegal que tienen a la mano para celebrar el año nuevo. Es cosa de al menos media hora de ruido y humo que pone a prueba el sistema nervioso de humanos y animales. Entonces, como decía al principio, escuchaba resignado la Radio Clásica de Nueva York, sabiendo que una hora más tarde estallaría el pandemonium aquí en Salvacuacolandia.
Y de repente milagro, comenzó a llover cual si nunca hubiera llovido así durante la noche de San Silvestre, un santo bastante renuente a conceder milagros de acuerdo a Michael Ende, pero algo es algo. Ojalá que el milagro sea de tiempo completo y llueva hasta la una, y al menos por esta vez nos salvemos de la insensatez y de los insensatos.
viernes, 19 de noviembre de 2021
sábado, 16 de octubre de 2021
Bajo la lluvia mansa de junio
Es junio
es mil novecientos setenta y uno
hace rato que dieron las diez
mientras la lluvia mansa
repite su eterna canción
camino paso a paso
por la calle de mi pueblo
que hace estación en casa de mi padre
a media luz de farolitos en postes oxidados
hay perros pero no hay luna
hay lluvia pero no hay cristales
hay pobres pero resisten
es tiempo de duendes en la memoria
llegas a la entrada del callejón
corres hasta la casa de tu madre
para que no te atrapen
los duendes de ayer y hoy
mientras la lluvia mansa de junio
no termina de caer en mi memoria
corre y sueña
nunca dejes de soñar
repite aquella vieja canción.
Es junio
llueve mansamente
tu madre te espera en casa
hace rato que dieron las diez
el tiempo pasa volando
cuando charlas con Jorge Luis
no hace falta pronunciar tu nombre
pero todos saben que estoy hablando de ti.
La vida es eterna
en cinco minutos
hay lluvia en tu pelo
no mires hacia atrás
es tiempo de duendes
frente al poste de la luz
apuras el paso
llegas a la entrada del callejón
corres hasta tu casa
no miras hacia atrás
la vida es eterna
en cinco minutos
como dice la canción.
viernes, 15 de octubre de 2021
Tarde de Domingo Hace Casi 50 Años
Entonces éramos jóvenes, pero no lo sabíamos
jueves, 7 de octubre de 2021
sábado, 8 de mayo de 2021
Lecciones
En la época de las repúblicas bananeras y de la guerra fría, en Europa y en otros países se decía que no resultaba tan difícil reconocer a un habitante de un país como El Salvador durante una conversación, ya que los que llegaban o llegábamos de estos países, de visita o exiliados, casi nunca decíamos lo que pensábamos. Estábamos tan acostumbrados a la censura, que al encontrarnos fuera del país, nos autocensurábamos. La mayoría de mi generación, todavía se autocensura sin necesidad de salir del país.
Durante una visita que hice a Marco Island hace casi 25 años, al final del Meeting tuve que compartir taxi desde el hotel hasta el aeropuerto con un colega gringo. En algún momento entabló conversación y preguntó acerca de la guerra y el papel de su país durante la misma. En ese momento recordé que en mi profesión los ingenieros pueden trabajar en cualquier lado, incluso en el famoso "complejo militar industrial" descrito por Eisenhower y decidí aplicar las técnicas ilustradas por Cantinflas en "Su Excelencia", es decir hablar bastante o poco, y no decir nada.
Venimos saliendo de un período excepcional, en el que los salvadoreños decían o decíamos lo que nos venia en gana. Al parecer, esta situación era demasiado buena para ser verdad. Las nuevas generaciones probablemente serán investidas como salvadoreños plenos cuando comiencen a saborear en carne propia las bondades de la autocracia. Es decir, aprenderán algo que los salvadoreños más humildes han sabido desde siempre. En los regímenes autocráticos la mejor manera de sobrevivir es ver, oír y callar.
Esta lección me la impartió un señor de San Isidro que trabajaba como caporal en el cafetal. Yo cometí la imprudencia de llevar en plena guerra a un periodista francés a visitar la hacienda. A las preguntas del periodista, el caporal se limitaba a balbucear si o no, pero más veces no que sí. En un momento que el francés se alejó, me dijo- estos se van y lo dejan jodido a uno, yo por eso cuando me preguntan algo me hago el maje. Como diría Scorsese: Life lessons.


