miércoles, 6 de febrero de 2019

El camino de la libertad


Conozco de primera mano dos o tres historias que ilustran la función liberadora de la lectura. La primera aparece en  “The Demon Haunted World” de Carl Sagan, en la que se relata la historia de Frederik Bailey, un esclavo que aprendió a leer con la ayuda de Sophie, la hija del amo. Bailey, motivado por la lectura, huyó del sur esclavista. En la segunda historia Fernando del Paso relata en “Noticias del Imperio”, que Benito Juárez durante su exilio en Estados Unidos, fue testigo de la práctica de los predicadores protestantes de enseñar a leer a los habitantes de las comunidades que evangelizaban, de manera que ellos pudieran leer e interpretar La Biblia por su cuenta. Todo esto en una época en que La Biblia era casi un libro prohibido en el México católico.


Mi padre quien apenas completó tres meses del primer año de primaria, finalizó su aprendizaje de la lectura descifrando los fragmentos de noticias que sobrevivían en medio de los pedazos de papel de los periódicos con los que se envolvían las porciones de pan en las tiendas rurales en El Salvador. Con el tiempo, en los años cincuenta, mientras trabajaba en una plantación de café se pudo permitir el lujo de comprar diariamente "El Diario de Hoy", el periódico más conservador del país. Durante una visita del dueño de la plantación, uno de los capataces acusó a mi padre de ser comunista. Cuando el patrón pidió pruebas, el capataz respondió: “Doroteo es el único que lee el periódico todos los días".

Los oligarcas salvadoreños entendían perfectamente la función liberadora de la lectura, al igual que los curas mejicanos de la época de Juárez, y que los esclavistas contemporáneos de Bailey: todos sabían que un esclavo culto es un esclavo infeliz, y que por lo tanto luchará por su libertad. El miedo a la libertad y el uso de la violencia como medio de control social convirtieron a El Salvador en uno de los países más violentos del mundo. De un tiempo a esta parte, más de dos millones de salvadoreños han abandonado el país. Mientras tanto, la vecina Costa Rica desde finales del siglo XIX invertía más del 5% del PIB en educación, en 1948 abolía el ejército, y en los años noventa recibía a INTEL.



miércoles, 30 de enero de 2019

LA FERIA DE SCARBOROUGH



LA FERIA DE SCARBOROUGH


¿Vas a ir a la feria de scarborough?
Perejil, salvia, romero y tomillo;
Recuérdale mi nombre a una  que vive allí,
Porque ella fue una vez mi verdadero amor.
Dile que me haga una camisa de cambric,
Perejil, salvia, romero y tomillo;
Sin costuras ni agujas.
Solo así  ella será mi verdadero amor.
Dile a ella que la lave bien allí,
Perejil, salvia, romero y tomillo;
Donde nunca brotó el agua o la lluvia jamás cayó,
Y ella será mi verdadero amor.
Dile a ella que la seque sobre aquella espina,
Perejil, salvia, romero y tomillo;
Que nunca floreció desde que nació Adán.
Entonces ella será mi verdadero  amor.


Ahora él me ha hecho tres preguntas,
Perejil, salvia, romero y tomillo;
Espero que me responda como muchos,
Antes de que él sea mi verdadero amor
Dile que me compre un acre de tierra,
Perejil, salvia, romero y tomillo;
Entre el agua salada y la arena del mar,
Entonces será mi  verdadero amor
Dile que lo debe arar con un cuerno de carnero.
Perejil, salvia, romero y tomillo;
Y que lo siembre  todo con un grano de pimienta,
Y será mi verdadero amor
Dile que lo pode con una hoz de cuero,
Perejil, salvia, romero y tomillo;
Y que lo ate con una pluma de pavo real,
Y será mi verdadero amor
Dile que lo aporree  en esa pared,
Perejil, salvia, romero y tomillo;
Y que nunca deje caer   un solo grano,
Entonces él será mi verdadero amor
Cuando haya hecho y terminado su trabajo.
Perejil, salvia, romero y tomillo;
Oh, dile que venga y tendrá su camisa,

Y será mi verdadero amor.

lunes, 21 de enero de 2019

20 enero







lunes, 17 de diciembre de 2018

domingo, 16 de diciembre de 2018

16 Diciembre





DICIEMBRE 16
Mirarte y encontrar una palabra
AUTE

Donde quiera que estés
 te gustará saber
que te pude olvidar
y no he querido
SERRAT

De alguna manera 
tendré que olvidarte
Por mucho que quiera 
no es fácil ya sabes 
ha sido muy tarde
AUTE

Aquí está 
la palabra que busqué tantos años
merezco repetirla
impunemente ahora
aquí dejo caer
sobre la tierra
calladamente
la palabra más tuya.
JOSÉ CABALLERO BONALD 
                                                                                                                                    
Por si acaso
Por si alguna vez piensas en mi
Y en las palabras que dijimos
Y en las que no dijimos

No te preocupes
La palabra más tuya
No existe en el diccionario
Apenas silencios infinitos

Me habrían bastado dos o tres segundos
Y treinta años no son nada para olvidar
Y no es porque no haya querido
No es fácil ya sabes 

Pero no te preocupes
La palabra más tuya
No existe en el diccionario
Apenas silencios infinitos.


lunes, 26 de noviembre de 2018

El Séptimo Sello



Cualquier partida que se juegue contra la muerte, está perdida de antemano. A lo sumo, y haciendo nuestro mejor esfuerzo, podemos retardar brevemente lo inevitable, pero al final, la partida ya está decidida. Esa más o menos es la trama de "El Séptimo Sello", la obra maestra del director sueco Ingmar Bergman: un caballero que regresa de las cruzadas encuentra su región diezmada por la peste, y en medio de la fatalidad, reta a la muerte a una partida de ajedrez para ganar tiempo.

Sensaciones similares se perciben cuando el azar o el destino lo llevan a uno a los pasillos de la muerte en el sistema público de salud de El Salvador, o cualquier país del tercer mundo. La probabilidad de presenciar en primera persona la muerte de otro ser humano mientras se encuentra uno a la espera de ser atendido en una sala de emergencia es bastante significativa. Hasta este punto de la vida, he visitado los pasillos de la muerte acompañando a otros; pero en un día no tan lejano, ya llegará mi turno de jugar mi partida de ajedrez, y desplegar todos mis movimientos con el único fin de ganar un poco de tiempo.

Ganar tiempo frente a rival tan implacable es un movimiento tan desesperado, cómo inútil. La conocida historia -del criado que encuentra a la muerte en un mercado de Bagdad, y ruega a su amo que le preste un caballo para huir a Basora esa misma noche, y la posterior conversación del amo con la muerte en donde ésta exclama sorprendida: "Qué extraño que todavía se encuentre a esta hora en Bagdad, ya que tengo un cita con él  en Basora a medianoche"- ilustra que el tiempo "ganado" por el caballero de Bergman en realidad es tiempo concedido por un rival omnipotente.

Durante los últimos dos meses, la fatalidad me ha llevado a arrastrame nuevamente por los pasillos de la muerte de nuestro país. Es imposible hacer un recorrido semejante sin perder un poco o bastante de lo que llaman alma, motivo central de la lucha del caballero de Bergman. Ni tan siquiera es mi propia  partida de ajedrez y buena parte de mi humanidad ya se ha perdido por el drenaje. Como también  diría Dylan: "Aún no llega la oscuridad, pero no tardará."