miércoles, 21 de diciembre de 2011
sábado, 17 de diciembre de 2011
Canción de Navidad
Canción de Navidad
No es verdad que me de náuseas la navidad
me conmueve la madre
el niño, la mula y el 'güey'
lo que pasa es que estalla
una bomba en la noche de paz
lo que pasa es que apesta
a zambomba el mensaje del Rey.
El portal de Belén
es un zulo virtual
pero en vez de turrón
este invierno me como un marrón
unos hígados chumbos envueltos en Papel Albal
y Gaspar en lugar de una bici me pone carbón.
Ojalá no abrasara el calor del hogar
cómo hacer cuando toca reír
si me da por llorar
corazón, no me quieras matar
corazón, sé de sobra quién paga, quién cobra
quien hace vudú
quien satura el cubo de basura de tu cotillón
San José se enfadó con el padre del Niño Jesús.
Para ti escribí este sol fa do re mi
te lo vas a encontrar en el árbol de Papa Noel
cómo voy a decirte que no cuando sabes que sí
que el cus cus sabe a grano de pus tatuado en la piel.
Satanás es un capo llevando el compás
infiltrado en el supermercado de la Navidad
No es verdad... No es verdad... No es verdad
jueves, 15 de diciembre de 2011
El Cementerio de Praga
..... En cuanto a la timidez, un poco de cocaina para soltarme la lengua.
- ¿Cocaina? ¿No es un veneno?
- Todo es veneno, si uno toma dosis exageradas, incluso el vino. Pero llevo dos años estudiando esta prodigiosa sustancia. Mirad la cocaina es un alcaloide que se aisla de una planta que los indigenas de América mastican para soportar las alturas andinas. A diferencia del opio y del alcohol, provoca estados mentales exaltados sin por ello tener efectos negativos. Es excelente como analgésico sobre todo en oftalmología o para curar el asma, útil en el tratamiento del alcoholismo y de las toxicomanías, perfecta contra el mareo, estupenda contra la diabetes; hace desaparecer como por arte de magia el hambre, el sueño, el cansancio, es un buen sustituto del tabaco, cura dispepsias, flatulencias, cólicos, gastralgias, hipocondría,, irritación espinal, fiebre del heno, y es un valioso reconstituyente en casos de tisis y cura la hemicránea, de sobrevenir una caries aguda, basta con intoducir en la cavidad un poco de algodon embedido en una solución al cuatro por ciento y el dolor se calma en seguida. Y, sobretodo, es maravillosa para infundir confianza en los deprimidos, levantar el espiritu, dar brío y generar optimismo.

El doctor estaba ya en su cuarto vaso y, evidentemente tenía embriaguez melancólica. Acercádonse a mi, como si quisiera confesarse.
- La cocaina es óptima para alguien como yo que, como le digo a mi adorable Martha, no se considera muy atractivo, que en mi juventud nunca fui joven y que ahora que ya tengo mis treinta años no consigo llegar a ser un hombre maduro. Hubo un tiempo en el que yo era todo ambición y ganas de aprender, y no pasaba día sin que me sintiera atribulado por el hecho de que la madre naturaleza en uno de sus momentos de clemenecia hubiera impreso la marca de ese genio que de vez en cuando concede a alguién.
Se detuvo de golpe con el aire de quien se da cuenta de que ha puesto su propia alma al desnudo. Pequeño judio quejica, me dije. Y decidí ponerle an apuros.
- ¿No se habla de la cocaina como un afrodisíaco?- pregunté
Fröide se puso colorado
- También tiene esa virtud, al menos me lo parece, pero..... no tengo experiencia al respecto. Como hombre no soy sensible a tales pruritos........
Así transcurren esos párrafos de "El Cementerio de Praga" en las que Simonini -personaje ficticio por supuesto- rememora en su diario sus conversaciones con Sigmund Freud en Chez Magny. El anuncio de Lloyd Manufacturing aparece en la página 62, de la versión en español editada por Lumen.
¿Para que sirven la Universidades?
Esta falta de dedicación académica es real, aún en escuelas que tienen los mejores estudiantes y los mejores profesores, e incrementa dramáticamente a medida que la calidad de la escuela disminuye.. Pero en el fondo esto es un resultado de una mala comprensión fundamental -tanto de estudiantes como profesores- de cual es el propósito de las universidades.
En primer lugar, las universidades no son simplemente para la educación de estudiantes. Esta es una función esencial, pero la raison d’être de una universidad es nutrir un mundo de cultura intelectual; es decir un mundo de ideas, dedicado a lo que podemos saber científicamente, comprender humanísticamente, o expresar artísticamente. En la mayoría de sociedades, este mundo -de cultura intelectual- debería estar poblado por miembros de las facultades de la universidad: científicos, humanistas, científicos sociales y aquellos que estudian las artes finas. Las leyes, la medicina y la ingeniería están incluidas en la medida en que todavía son consideradas como "profesiones aprendidas", desplegando habilidades prácticas que ya no están enraizadas en el conocimiento científico o en la comprensión humanística. Cuando, como a menudo es el caso en la educación de negocios y maestros, las habilidades prácticas sobrepasan por mucho la comprensión teórica, nos movemos más allá de la cultura intelectual que define a la educación superior.
El soporte de la sociedad a la educación superior tiene sentido solo si la sociedad considera que esta cultura intelectual es esencial. De otra manera podríamos proporcionar entrenamiento en el trabajo para adultos jóvenes de manera más eficiente y barata, por medio de -digamos- una combinación de escuelas profesionales y de negocios, etc. No habría necesidad de mantener con grandes gastos, los intereses altamente especializados de, por ejemplo, físicos, filósofos, antropólogos, e historiadores de arte. Las universidades no tienen sentido si las sociedades a las que sirven no valoran el conocimiento y comprensión al cual se dedican sus facultades.
Esto tiene consecuencias importantes para como consideramos lo que sucede en las aulas de las universidades. En primer lugar, los profesores necesitan verse asimismos como intelectuales, dedicados a entender el objeto de estudio de su disciplina. Pero ellos también necesitan darse cuenta que esta dedicación expresa no solamente su interés idiosincrásico en ciertas cuestiones, sino también una convicción de que estas cuestiones tienen significado humano general, aún al margen de las aplicaciones prácticas inmediatas. Esta es la razón por la cual una disciplina requiere no solo investigar sino también enseñar. Los no expertos necesitan acceso a lo que los expertos han aprendido, y los expertos necesitan asegurarse de que sus investigaciones permanecen en contacto con las preocupaciones humanas generales. El salón de clase es el lugar primario de tal contacto.
Los estudiantes, en consecuencia necesitan reconocer que su educación universitaria es sobre todo un asunto de abrirse a nuevas dimensiones de conocimiento y entendimiento. La enseñanza no es un asunto de "hacer una materia interesante para los estudiantes", sino que los estudiantes vengan y se den cuenta que esas materias son intrínsecamente interesantes. Es más un asunto de estudiantes moviéndose más allá de sus intereses, que de profesores ajustando sus materias a los intereses de los estudiantes. La buena enseñanza no hace el material de un curso más interesante; la buena enseñanza enriquece los intereses de los estudiantes.
Los estudiantes aceptan fácilmente la sabiduría alegada por muchos de que el aprendizaje más importante en la universidad tiene lugar fuera del salón de clases. Muchos miembros de las facultades estarían de acuerdo -pensando en sus laboratorios, bibliotecas, o estudios. Pero la verdad es que tanto para estudiantes como para profesores, el salón de clase es precisamente el lugar en donde ocurre el aprendizaje más importante.
jueves, 8 de diciembre de 2011
El Hombre que Sería Presidente
Revisando nuestro propios wikileaks, aquí no tenemos a Cleopatra, pero tenemos a Héctor Silva. A nadie escapa que le queda bien el título de el hombre que sería presidnete.
Crónica Póstuma a John Lennon
vencedores son siempre los que pegan más fuerte, los que sacan
más votos, los que meten más goles, los hombres más ricos y las
mujeres más bellas, es alentadora la conmoción que ha causado
en el mundo entero la muerte de un hombre que no había hecho
nada más que cantarle al amor. Es la apoteosis de los que nunca
ganan.
Durante 48 horas no se habló de otra cosa. Tres generaciones
—la nuestra, la de nuestros hijos y la de nuestros nietos mayores—
teníamos por primera vez la impresión de estar viviendo una
catástrofe común, y por las mismas razones. Los reporteros de
la televisión le preguntaron en la calle a una señora de 80 años
cuál era la canción de John Lennon que le gustaba más, y ella
contestó como si tuviera quince: La felicidad es una pistola caliente.
Un chico que estaba viendo el programa dijo: “A mí me gustan todas”.
Mi hijo menor le preguntó a una muchacha de su misma edad por
qué habían matado a John Lennon, y ella le contestó como si
tuviera ochenta años: “Porque el mundo se está acabando”.
Así es: la única nostalgia común que uno tiene con sus hijos son
las canciones de los Beatles. Cada quien por motivos distintos,
desde luego, y con un dolor distinto, como ocurre siempre con
la poesía. Yo no olvidaré nunca aquel día memorable de 1963,
en México, cuando oí por primera vez de un modo consciente
una canción de los Beatles. A partir de entonces, descubrí que
el universo estaba contaminado por ellos. En nuestra casa de
San Ángel, donde apenas si teníamos dónde sentarnos, había
sólo dos discos: una selección de preludios de Debussy, y el
primer disco de los Beatles. Por toda la ciudad, a toda hora,
se escuchaba un grito de muchedumbres: Help, I need
somebody. Alguien volvió a plantear por esa época el viejo
tema de que los músicos mejores son los de la segunda letra
del catálogo: Bach, Beethoven, Brahms y Bartok. Alguien volvió
a decir la misma tontería de siempre: que se incluyera a Bosart.
Álvaro Mutis, que como todo gran erudito de la música tiene
una debilidad irremediable por los ladrillos sinfónicos, insistía
en incluir a Bucker. Otro trataba de repetir otra vez la batalla
a favor de Berliotz, que yo libraba en contra porque no podía
superar la superstición de que es un oiseau de Malheur, es decir,
un pájaro de mal agüero. En cambio, me empeñé desde entonces
en incluir a los Beatles. Emilio García Riera, que estaba de acuerdo
conmigo, y que es un crítico e historiador de cine con una lucidez
un poco sobrenatural, sobre todo después del segundo trago, me
dijo por esos días: “Oigo a los Beatles con un cierto miedo, porque
siento que me voy a acordar de ellos por todo el resto de mi vida”.
Es el único caso que conozco de alguien con bastante clarividencia
para darse cuenta de que estaba viviendo el nacimiento de sus
nostalgias. Uno entraba entonces en el estudio de Carlos Fuentes,
y lo encontraba escribiendo a máquina con un solo dedo de una
sola mano, como lo ha hecho siempre, en medio de una densa
nube de humo y aislado de los horrores del universo con la
música de los Beatles a todo volumen.
Como sucede siempre, pensábamos entonces que estábamos
muy lejos de ser felices, y ahora pensamos lo contrario. Es la
trampa de la nostalgia, que quita de su lugar a los momentos
amargos y los pinta de otro color. Y los vuelve a poner donde
ya no duelen. Como en los retratos antiguos, que parecen
iluminados por el resplandor ilusorio de la felicidad, y en
donde sólo vemos con asombro cómo éramos de jóvenes cuando
éramos jóvenes, y no sólo los que estábamos allí, sino también la
casa y los árboles del fondo, y hasta las sillas en que estábamos
sentados. El Che Guevara, conversando con sus hombres alrededor
del fuego en las noches vacías de la guerra, dijo alguna vez que la
nostalgia empieza por la comida. Es cierto, pero sólo cuando se
tiene hambre. En cambio, siempre empieza por la música. En
realidad, nuestro pasado personal se aleja de nosotros desde el
momento en que nacemos, pero sólo lo sentimos pasar cuando se
acaba un disco.
Esta tarde, pensando todo esto frente a una ventana lúgubre
donde cae la nieve, con más de cincuenta años encima y todavía
sin saber muy bien quién soy, ni qué carajos hago aquí, tengo
la impresión de que el mundo fue igual desde mi nacimiento
hasta que los Beatles empezaron a cantar. Todo cambió
entonces. Los hombres se dejaron crecer el cabello y la barba,
las mujeres aprendieron a desnudarse con naturalidad, cambió
el modo de vestir y de amar, y se inició la liberación del sexo y
de otras drogas para soñar. Fueron los años fragorosos de la
guerra de Vietnam y la rebelión universitaria. Pero sobre todo,
fue el duro aprendizaje de una relación distinta entre los padres
y los hijos, el principio de un nuevo diálogo entre ellos que
había parecido imposible durante siglos.
El símbolo de todo esto —al frente de los Beatles— era John
Lennon. Su muerte absurda nos deja un mundo distinto cargado
de imágenes hermosas. En Lucy in the sky, una de sus canciones
más bellas, queda un caballo de papel periódico con una corbata
de espejos. En Eleanor Rigby —con un bajo obstinado de chelos
barrocos— queda una muchacha desolada que recoge el arroz en
el atrio de una iglesia donde acaba de celebrarse una boda. “¿De
dónde vienen los solitarios?”, se pregunta sin respuesta. Queda
también el padre MacKensey escribiendo un sermón que nadie
ha de oír, lavándose las manos sobre las tumbas, y una muchacha
que se quita el rostro antes de entrar en su casa y lo deja en un
frasco junto a la puerta para ponérselo otra vez cuando vuelva a
salir. Estas criaturas han hecho decir que John Lennon era un
surrealista, que es algo que se dice con demasiada facilidad con
todo lo que parece raro, como suelen decirlo de Kafka quienes
no lo han sabido leer.
Para otros es el visionario de un mundo mejor. Alguien que nos
hizo comprender que los viejos no somos los que tenemos
muchos años, sino los que no se subierona tiempo en el tren
de sus hijos.
jueves, 1 de diciembre de 2011
Antipoemas
NICANOR PARRA
Ecopoesía
Como su nombre lo indica
el capitalismo está condenado
a la pena capital:
crímenes ecológicos imperdonables
y el socialismo burrocrático
no lo hace nada de peor tampoco
QUÉ le dijo Milton Friedman
a los pobrecitos alacalufes?
-A comprar a comprar
quel mundo se vacabar
Que dios nos libre
Que Dios nos libre de los comerciantes
sólo buscan el lucro personal
que nos libre de Romeo y Julieta
sólo buscan la dicha personal
líbrenos de poetas y prosistas
que sólo buscan fama personal
líbrenos de los Héroes de Iquique
líbrenos de los Padres de la Patria
no queremos estatuas personales
si todavía tiene poder el Señor
que nos libre de todos esos demonios
y que también nos libre de nosotros mismos
en cada uno de nosotros hay
una alimaña que nos chupa la médula
un comerciante ávido de lucro
un Romeo demente que sólo sueña con poseer a Julieta
un héroe teatral
en connivencia con su propia estatua
Dios nos libre de todos estos demonios
si todavía sigue siendo Dios.
Hay un Día feliz
A recorrer me dediqué esta tarde
Las solitarias calles de mi aldea
Acompañado por el buen crepúsculo
Que es el único amigo que me queda.
Todo está como entonces, el otoño
Y su difusa lámpara de niebla,
Sólo que el tiempo lo ha invadido todo
Con su pálido manto de tristeza.
Nunca pensé, creédmelo, un instante
Volver a ver esta querida tierra,
Pero ahora que he vuelto no comprendo
Cómo pude alejarme de su puerta.
Nada ha cambiado, ni sus casas blancas
Ni sus viejos portones de madera.
Todo está en su lugar; las golondrinas
En la torre más alta de la iglesia;
El caracol en el jardín, y el musgo
En las húmedas manos de las piedras.
No se puede dudar, éste es el reino
Del cielo azul y de las hojas secas
En donde todo y cada cosa tiene
Su singular y plácida leyenda:
Hasta en la propia sombra reconozco
La mirada celeste de mi abuela.
Estos fueron los hechos memorables
Que presenció mi juventud primera,
El correo en la esquina de la plaza
Y la humedad en las murallas viejas.
¡Buena cosa, Dios mío! nunca sabe
Uno apreciar la dicha verdadera,
Cuando la imaginamos más lejana
Es justamente cuando está más cerca.
Ay de mí, ¡ay de mí!, algo me dice
Que la vida no es más que una quimera;
Una ilusión, un sueño sin orillas,
Una pequeña nube pasajera.
Vamos por partes, no sé bien qué digo,
La emoción se me sube a la cabeza.
Como ya era la hora del silencio
Cuando emprendí mí singular empresa,
Una tras otra, en oleaje mudo,
Al establo volvían las ovejas.
Las saludé personalmente a todas
Y cuando estuve frente a la arboleda
Que alimenta el oído del viajero
Con su inefable música secreta
Recordé el mar y enumeré las hojas
En homenaje a mis hermanas muertas.
Perfectamente bien. Seguí mi viaje
Como quien de la vida nada espera.
Pasé frente a la rueda del molino,
Me detuve delante de una tienda:
El olor del café siempre es el mismo,
Siempre la misma luna en mi cabeza;
Entre el río de entonces y el de ahora
No distingo ninguna diferencia.
Lo reconozco bien, éste es el árbol
Que mi padre plantó frente a la puerta
(Ilustre padre que en sus buenos tiempos
Fuera mejor que una ventana abierta).
Yo me atrevo a afirmar que su conducta
Era un trasunto fiel de la Edad Media
Cuando el perro dormía dulcemente
Bajo el ángulo recto de una estrella.
A estas alturas siento que me envuelve
El delicado olor de las violetas
Que mi amorosa madre cultivaba
Para curar la tos y la tristeza.
Cuánto tiempo ha pasado desde entonces
No podría decirlo con certeza;
Todo está igual, seguramente,
El vino y el ruiseñor encima de la mesa,
Mis hermanos menores a esta hora
Deben venir de vuelta de la escuela:
¡Sólo que el tiempo lo ha borrado todo
Como una blanca tempestad de arena!
Autorretrato
Considerad, muchachos,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo obscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugieren estos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte.
En materia de ojos, a tres metros
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? -¡Nada!
Me los he arruinado haciendo clases:
La mala luz, el sol,
La venenosa luna miserable.
Y todo ¡para qué!
Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y con sabor a sangre.
¡Para qué hemos nacido como hombres
Si nos dan una muerte de animales!
Por el exceso de trabajo, a veces
Veo formas extrañas en el aire,
Oigo carreras locas,
Risas, conversaciones criminales.
Observad estas manos
Y estas mejillas blancas de cadáver,
Estos escasos pelos que me quedan.
¡Estas negras arrugas infernales!
Sin embargo yo fui tal como ustedes,
Joven, lleno de bellos ideales
Soñé fundiendo el cobre
Y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales
Tres Poesías
1
Ya no me queda nada por decir
Todo lo que tenía que decir
Ha sido dicho no sé cuántas veces.
2
He preguntado no sé cuántas veces
Pero nadie contesta mis preguntas.
Es absolutamente necesario
Que el abismo responda de una vez
Porque ya va quedando poco tiempo.
3
Sólo una cosa es clara:
Que la carne se llena de gusanos.
Defensa de Violeta Parra
Dulce vecina de la verde selva
Huésped eterno del abril florido
Grande enemiga de la zarzamora
Violeta Parra.
Jardinera
............. locera
....................... costurera
Bailarina del agua transparente
Árbol lleno de pájaros cantores
Violeta Parra.
Has recorrido toda la comarca
Desenterrando cántaros de greda
Y liberando pájaros cautivos
Entre las ramas.
Preocupada siempre de los otros
Cuando no del sobrino
................................. de la tía
Cuándo vas a acordarte de ti misma
Viola piadosa.
Tu dolor es un círculo infinito
Que no comienza ni termina nunca
Pero tú te sobrepones a todo
Viola admirable.
Cuando se trata de bailar la cueca
De tu guitarra no se libra nadie
Hasta los muertos salen a bailar
Cueca valseada.
Cueca de la Batalla de Maipú
Cueca del Hundimiento del Angamos
Cueca del Terremoto de Chillán
Todas las cosas.
Ni bandurria
................. ni tenca
............................... ni zorzal
Ni codorniza libre ni cautiva
Tú
solamente túCharagüilla gaviota de agua dulce
................... tres veces tú
....................................... Ave del paraíso terrenal.
Todos los adjetivos se hacen pocos
Todos los sustantivos se hacen pocos
Para nombrarte.
Poesía
.......... pintura
...................... agricultura
Todo lo haces a las mil maravillas
Sin el menor esfuerzo
Como quien se bebe una copa de vino.
Pero los secretarios no te quieren
Y te cierran la puerta de tu casa
Y te declaran la guerra a muerte
Viola doliente.
Porque tú no te vistes de payaso
Porque tú no te compras ni te vendes
Porque hablas la lengua de la tierra
Viola chilensis.
¡Porque tú los aclaras en el acto!
Cómo van a quererte
............................... me pregunto
Cuando son unos tristes funcionarios
Grises como las piedras del desierto
¿No te parece?
En cambio tú
..................... Violeta de los Andes
Flor de la cordillera de la costa
Eres un manantial inagotable
De vida humana.
Tu corazón se abre cuando quiere
Tu voluntad se cierra cuando quiere
Y tu salud navega cuando quiere
Aguas arriba!
Basta que tú los llames por sus nombres
Para que los colores y las formas
Se levanten y anden como Lázaro
En cuerpo y alma.
¡Nadie puede quejarse cuando tú
Cantas a media voz o cuando gritas
Como si te estuvieran degollando
Viola volcánica!
Lo que tiene que hacer el auditor
Es guardar un silencio religioso
Porque tu canto sabe adónde va
Perfectamente.
Rayos son los que salen de tu voz
Hacia los cuatro puntos cardinales
Vendimiadora ardiente de ojos negros
Violeta Parra.
Se te acusa de esto y de lo otro
Yo te conozco y digo quién eres
¡Oh corderillo disfrazado de lobo!
Violeta Parra.
Yo te conozco bien
............................ hermana vieja
Norte y sur del país atormentado
Valparaíso hundido para arriba
¡Isla de Pascua!
Sacristana cuyaca de Andacollo
Tejedora a palillo y a bolillo
Arregladora vieja de angelitos
Violeta Parra.
Los veteranos del Setentaynueve
Lloran cuando te oyen sollozar
En el abismo de la noche oscura
¡Lámpara a sangre!
Cocinera
............. niñera
....................... lavandera
Niña de mano
.................... todos los oficios
Todos los arreboles del crepúsculo
Viola funebris.
Yo no sé qué decir en esta hora
La cabeza me da vueltas y vueltas
Como si hubiera bebido cicuta
Hermana mía.
Dónde voy a encontrar otra Violeta
Aunque recorra campos y ciudades
O me quede sentado en el jardín
Como un inválido.
Para verte mejor cierro los ojos
Y retrocedo a los días felices
¿Sabes lo que estoy viendo?
Tu delantal estampado de maqui.
Tu delantal estampado de maqui
¡Río Cautín!
................. ¡Lautaro!
.............................. ¡Villa Alegre!
¡Año mil novecientos veintisiete
Violeta Parra!
Pero yo no confío en las palabras
¿Por qué no te levantas de la tumba
A cantar
............ a bailar
....................... a navegar
En tu guitarra?
Cántame una canción inolvidable
Una canción que no termine nunca
Una canción no más
.............................. una canción
Es lo que pido.
Qué te cuesta mujer árbol florido
Álzate en cuerpo y alma del sepulcro
Y haz estallar las piedras con tu voz
Violeta Parra
Esto es lo que quería decirte
Continúa tejiendo tus alambres
Tus ponchos araucanos
Tus cantaritos de Quinchamalí
Continúa puliendo noche y día
Tus toromiros de madera sagrada
Sin aflicción
................... sin lágrimas inútiles
O si quieres con lágrimas ardientes
Y recuerda que eres
Un corderillo disfrazado de lobo.
Me Retracto de todo lo Dicho
Antes de despedirme
Tengo derecho a un último deseo:
Generoso lector
...................... quema este libro
No representa 1o que quise decir
A pesar de que fue escrito con sangre
No representa lo que quise decir.
Mi situación no puede ser más triste
Fui derrotado por mi propia sombra:
Las palabras se vengaron de mí.
Perdóname lector
Amistoso lector
Que no me pueda despedir de ti
Con un abrazo fiel:
Me despido de ti
con una triste sonrisa forzada.
Puede que yo no sea más que eso
pero oye mi última palabra:
Me retracto de todo lo dicho.
Con la mayor amargura del mundo
Me retracto de todo lo que he dicho.